Cómo salir con un chico en la escuela secundaria

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Aquellas veces que vi a la muerte.

2020.08.01 05:57 vicvegajuas_36 Aquellas veces que vi a la muerte.

Supongo que para estar al borde de llegar al 20% de mi vida (suponiendo que no muera antes de los 80) la muerte ha estado muy presente en mi corta vida. Tengo 5 "historias" que creo que valen la pena contar. En cada una el miedo estaba presente, y más que nada en la última. Pero empecemos por el principio.
Si no mal recuerdo, la primera experiencia que tuve fue con algún pez. Siempre he sido un fan de la acuariofilia. Obviamente que a mi temprana edad de 3 o 4 años no podía meter mano en la pecera, ese era un asunto más de mis padres. Pero era el que más la miraba. Vaya, que mi vista estaba perdida en ese tanque lleno de peces coloridos y hermosos. Y sin venir a cuento, miro por donde la vista usualmente no llega, y ahí está... Un pez que le han arrancado la cabeza mientras es devorado por los demás. Por aquellos compañeros con los que compartió su vida. No sabía muy bien qué pasaba, así que lo trataba de ignorar, aun cuando me daba cierto disgusto.
Pero eso solo fue el principio. Me gustaría que, en beneficio de la narrativa pudiera ir subiendo las cosas poco a poco, pero la vida no me dejó. Mi siguiente experiencia fue no un peldaño más arriba, sino un piso.
Vacaciones, en algún punto entre 2009 y 2011. Un pariente lejano fue asesinado a tiros. Yo no sabía quién era, ni siquiera a que familiares debería apuntar la mirada para medianamente comprender a quienes estábamos yendo a visitar al otro lado de país. Un viaje en carretera sorprendentemente divertido de unas 7 horas fue lo primero que me tocó. Hasta hubo una "canción de viaje" (Vuela Vuela, de Magneto. Aunque estoy seguro que realmente me estoy equivocando). Vamos, que por al menos un rato, todo parecía un viaje de vacaciones. Hasta que llegamos a una parte donde un cartel verde enorme anunciaba en una forma medio tenebrosa el nombre de aquel pueblo. Recuerdo que, casi de forma automática, apagaron la música. Pregunté el por qué, y la respuesta fue "Respeto al muerto"
No creo que pueda entender, incluso aun hoy en día el porqué de eso. No creo que ningún muerto pierda el tiempo en ir a regañarte, gritando "¡Apaga tu puta música, o no me muero!" Da igual.
Y la duda en mí no paró. Llegamos a la casa de esas personas una hora después. Me quedé pensando si el muerto me estaba oyendo. Y en el momento que una nota saliera del auto, reviviría o algo. Llegamos a la casa de la madre de este chico, todo era lúgubre. En este hermoso país (México), la muerte es diferente en cada lugar. Hay algunos que celebran casi de forma literal, va medio pueblo, tiran cohetes, sirven comida... y en otros es más ligero. Entierra y vámonos. Esa vez, era lo primero. Dios, pero vaya que era raro. Medio mundo estaba pálido. La madre del chico no la recuerdo mucho, pero era la que mejor se lo tomaba por lo que podía ver. Y ahí estuve, preguntándome si debía estar triste, o normal por una persona que ni siquiera sabía cómo era su cara, pero cuyo cuerpo en medio de la casa, guardado en una caja blanca. (y la vida me enseñaría, casi una década después de lo mal que estaba en sentirme "normal" ante la muerte de un desconocido, pero en un momento vamos a eso)
Siguiente día. Toda la familia está con mejor "ánimo". Era hora de llevar el cuerpo. Llegamos al cementerio, y nosotros nos mantenemos alejados del lugar de la familia. Y la madre, abrió el cajón, miró el cadáver, lloró, y lo cerró. Fue algo corto. Pero mi mente me ponía esa morbosidad de querer ver el cuerpo. Pensaba que aún tenía agujeros, o que estaría sangrando. Cierran finalmente ese cajón, y con una grúa, en un hoyo probablemente hecho en la madrugada, metieron el cajón. Ahí pasaron muchas cosas que pude comprender a medias. Alguien se tira a ese hoyo, lleva una especie de jícara con lo que creo que eran gusanos, y los coloca dentro del ataúd, abriéndolo lo justo para meter eso. Después, a todos nos dan una rosa. Aun me pregunto qué estaba pasando por mi cabeza, pero sentía que era un juego. Quien pudiera tirarla en el mero centro del cajón, ganaba. ¿Por? No lo sé, ideas retorcidas de un niño. Y se acabó. Cuando nos largamos de ahí, ya en la noche, me puse un poco feliz.
Al fin podía escuchar música de nuevo.
El tiempo pasó, e ignorando a la muerte de un perro que convivió con nosotros menos de una semana, y uno que otro pez... todo estaba tranquilo.
Lo más cercano que llegué a ver a eso, fueron mis propios intentos de matarme. No, nunca fue nada peligroso, pero supongo que estuve cerca. Lo peor que me pasó es que me drogué con unas pastillas que ni siquiera sabía para qué eran. Y, ahora que lo pienso, diablos. Tenía unos 9 años cuando eso pasó. En ese momento estaba mal, pero no sé qué me llevó a pensar a hacer eso. Supongo que la idea de que jodería a todos haciendo que no pudieran escuchar música por semanas jeje. Y lo peor no me llegaría, eso sería para la secundaria. Pero eso ya es harina de otro costal, otro costal feo y enorme.
Mi abuela falleció a la mitad de la secundaria. No te engañaré, era una persona que amaba mucho. No solo por la gran persona que era, si no por su relación conmigo. Vamos, que era el nieto preferido (de entre unos 15) y era un honor. Más que nada creo que porque éramos amigos. Buenos amigos...
Todo fue repentino. Esteba en el cine junto a mi papá en una noche de jueves, viendo el estreno de "Star wars: Los ultimos jedi", y mi madre le habla a mi padre. Me dice con cierta tranquilidad que mi abuela está mal, y si deberíamos salirnos e ir a verla. Pero su tono de voz era muy casual. Demasiado... No era la primera vez que ella se ponía mal. Venga, que ya llevaba 85 primaveras. Así que le dije que mejor la buscaríamos mañana.
Viernes. Es un día espectacularmente feliz. Tenía mi clase favorita, a mis amigos, y simplemente era el hecho de ser viernes. Pero a la salida veo a mi madre, vestida de negro. La saludo, y la noto muy seria. Mi primera pregunta, era como estaba mi abuela. No hay respuesta. Insisto. No hay respuesta. Me enojo un poco, y tratando de dejar de lado ese pensamiento que estaba dominando mi cerebro le pregunto una vez más. Todos los hijos conocemos a ese lado inusual de nuestros padres, aquel lado frio e incómodo. Y ese lado se manifestó al decirme que me diría en el auto.
Y sentado, un poco mareado y con mi corazón desbocándose fue como me enteré que mi abuela había muerto. Trataron de decirme de una forma dulce, pero creo que fue para peor. La verdad, fue todo muy triste al principio. Y fue por un par de años la vez que más miedo pasé. Llegar a una funeraria, y entrar a aquella sala privada, con mis familiares llorando y vestidos de nuevo de negro.
Pero cuando el miedo llegó sin avisar, fue cuando mi madre me obligó a ver al cadáver de mi abuela. Me resistí. No quería. Definitivamente no. Pero, una cuestión de religión, o, quizás la necesidad de que yo también sufriera lo que todos pasaban, tuve que verla tras ese cristal. Y ahí estaba. No sé qué decir realmente sobre esto. Se veía en paz al fin. Y eso era un poco reconfortante.
Las horas pasaron, y más gente llegaba. Hubo un rezo, en la última noche. No aguante. No, no podía soportar estar por media hora rogando porque el alma de mi abuela no fuera al purgatorio. Era algo horrible. Y, con todo respeto a la gente que cree en dios, todo aquello fue una de las razones por las que hoy en día me considero agnóstico. Ese tiempo durante el largo rezo fue horrible. No me sentía "agarrado" por dios. Me sentía simplemente abandonado, rezándole al aire por el alma de una persona que en vida fue un pan de... dios.
Pero llegó el siguiente día. Al entierro llegaron, al menos creo yo, más de 70 personas. Ahí me di cuenta de una cosa. Por más triste que fuera la cosa, mi abuela tuvo 85 años para hacer lo que quisiera con su vida. Y se veía reflejado en la cara de los demás. Más de 70 personas, deprimidas por la partida de una persona así. Y ahí... ahí más que nada empecé a sentir respeto. Su tiempo en esta tierra había terminado, pero la había usado para ser una gran persona. Y para sacar a adelante a los demás. Y, cuando la enterraron encima de mi abuelo, quien se había adelantado hacía más de 18 años, si, estaba llorando... pero al mismo tiempo no podía sentirme tan orgulloso y suertudo de haber compartido una buena parte de mi vida con alguien así.
Al menos yo sí... porque mis tíos... tremendos bastardos. Me reía de los chistes de los terrenos de la abuela, pero santo dios. No creía que en menos de 72 horas tras estar bajo el suelo, mis familiares mostrarían su verdadera... saña.
Cuando la navidad llegó, la familia estaba destrozada. Y no tenía miedo de que jamás nos veríamos de nuevo. De hecho... me sentía tranquilo al entender lo pendejos y roñosos que eran.
La muerte quiso divertirse una vez más. Y, en menos de un año, se llevó al tío más veterano. No habría pasado un mes de la muerte de mi abuela cuando el cáncer llegó.
Él fue una buena persona durante 60 de sus 61 años vividos. Pero cambió. No sé si culpar a algo en específico. Pero simplemente, algo salió de él. La verdad es que no me daría miedo decir que fue un poco cabrón un par de meses antes de la tragedia. Pero es lo que hay con la muerte. Y mi tío, mi tío sabía cuándo moriría. No creo que estuviera listo para ver a la muerte de frente los primeros meses (de ahí porque se convirtió en un cabrón), pero al final, él y su familia lo aceptaron. Y, la vida, como queriendo jugar con nosotros, de nuevo nos informó con una llamada mientras que estábamos viendo una película, de que estaba grave. Pero al menos esta vez, estábamos seguros de que "eso" pasaría.
Supongo que la historia se repite en gran parte. De nuevo entre a una funeraria llena de gente llorando, y de nuevo me obligaron a ver su cadáver. Si, se veía muy diferente a aquel tío que conocí en las reuniones familiares, fiestas y quien había sido la primera persona en darme dinero por trabajar.
No me sentía tan mal. De hecho, me sentía mal por no sentirme mal. Y peor aún me sentía porque me reí en su funeral. Estaba con una buena amiga, y la verdad, solo tratamos de animarnos un poco. No, no me burlaba de él. Si no, solo trataba de buscarle la irreverencia a todo esto. Además, si no lo hacía, mi ansiedad me mataría. No soporto los funerales. Es un NO para mí. Ese rollo de tener un cadáver rodeado de gente me parece medio diabólico. Más para ser algo usual en la religión. Aquí solo puedo decir que me sentí... triste de nuevo. Pero, también un poco... ¿agradecido? Por el hecho de que dejó de sufrir. Y, eso siempre es bueno.
Pero nada me prepararía para ver la transformación de la muerte en carne propia.
Pasaron 2 años. Y finalmente estaba en la preparatoria. No me iba mal. Me sentía en un lugar donde, aunque aún estaba la inmadurez clásica de adolescente, no todos eran unos sínicos de morondanga. Las personas que odiaba se habían ido, y aquellos que no, pareció que el hecho de que los "malotes" dejarán el colegio, les había dado la libertad para actuar como eran realmente.
Llega el día. Viernes, última clase. Aquel maestro de Física que era apodado de forma cariñosa como "Frozono" por su aspecto ridículamente parecido al personaje de Pixar dejó un proyecto:
Ir a un parque de atracciones y hacer los cálculos para medir cuanta velocidad hace un juego.
¿Sencillo, no?
Además, iría con mi equipo de física. Sería la primera vez que saldría con mis amigos un día entero por decisión propia (bueno, obligada por un maestro solo un poco).
Sentí un poco como si creciera. Que ya estaba haciéndome el "adulto" (con 14 años...)
Y llegó el sábado. Inclusive me levanté temprano ese día. Salí con mi madre y llegué al lugar donde debíamos ir. Y los encontré en la mera entrada. Nos saludamos, reímos y entramos... sin saber que habíamos entrado en una ruleta rusa de 20 personas.
Hicimos esa madre de experimento. Y, algo que noté desde el principio era que todo era viejo. Pero suponía que era normal, con la "historia" tan larga de ese lugar. Tras subirnos a ese juego, y tomar el tiempo, suponíamos que era todo. Pero, la única adulta que estaba en ese momento con nosotros, decidió que nos compraría un pase para todo el día. Su hijo es una persona solitaria, y se sentía feliz de vernos juntos como amigos.
Y el revólver con veinte balas comenzó a girar. Con las balas yendo y viniendo. Sin saber si dispararía las veinte, o si se atascaría...
Mi amigo estaba aterrado de mi propuesta de subirnos a todas las montañas rusas. Y yo quería empezar con la más vieja. Una bella montaña de madera blanca. Pero a él le aterraba. Y no lo negaré, a mí también. Pero yo estaba convencido que debía perderles el miedo. Por lo que di la idea de finalmente ir primero a la más nueva. Una de metal que parecía no tener más de 5 años ahí.
Vamos, y la fila es sorprendentemente corta. No más de 30 personas. Llegamos. Va la primera vuelta. Seguimos siendo treinta. Hablamos de cosas banales. Segunda vuelta. La fila preferencial nos mantiene con 25 personas. Ahora nos quedamos sin temas de conversación. Tercera vuelta. No había muchos en esa fila preferencial, por lo que ahora somos 16. Bromeo con la película de Destino Final 3 al ver bien el juego, que estaba en terrible estado. Risas. Silencio. Cuarta vuelta. Parece ser nuestro turno. Pero esa fila preferencial... esa cosa salvó a aquellos que pagaron un poco más. El número se queda así y seguimos de pie... Quinta vuelta. Durante esta, llega un par de parejas. Jóvenes. Nunca me dirigieron la palabra, pero automáticamente me cayeron bien. No llega nadie por la fila preferencial. Al fin vamos todos. Estoy un poco nervioso, pero sorprendentemente feliz para lo que estaba a punto de hacer. Los tres queríamos ir en la parte de atrás. "¡Se siente mejor!" o "está con madre el jalón"
Pero, hubo algo en mí, que me dijo que deberíamos respetar la fila. Casi cuando mis amigos estaban por entrar en el vagón. Y nos metimos al penúltimo. Ahora estaba muy feliz. Y la máquina comenzó a andar justo cuando el dichoso último vagón estaba siendo asegurado. Ahí iban esas dos parejas. El juego comienza. Una enorme cuesta nos presenta el camino. Y sin saberlo, el revólver ya estaba listo, cargado y apuntando. Llegamos a la bajada. El juego para un poco sin detenerse.
Y caemos. Empiezo a gritar. Estoy gozando esto. Estoy feliz. Ya no le tenía miedo. Bajamos a más de 60 kilómetros por hora. Tomamos una curva y el juego vuelve a subir.
Y caemos. Pero esta vez llega mi mayor miedo. Los loops. 2. Los tomamos sin siquiera darnos cuenta de lo que pasaba. Volvemos a subir una vez más a por el último loop.
Y caemos. Tomamos el loop, estoy gritando a todo pulmón. Una fuerza gigantesca provoca que mi cuerpo vaya hacia abajo. Un fuerte golpe se escucha. Mi pierna. Mi pierna duele mucho de la nada. Subimos de nuevo.
Y caen. Una pequeña bajada es tomada con mucha fuerza, pero la subida ya no. El tren empieza a columpiarse al no tener fuerza. Puedo levantar al fin la mirada.
Mi primer pensamiento fue que había sucedido un error. Que pronto volvería a su normalidad y terminaríamos el recorrido. Mi siguiente pensamiento fue que estaban ya preparándose para Halloween desde septiembre, ya que había un vagón estrellado en el suelo. Simulando un accidente.
Tuvieron que pasar segundos para que mi mente se coordinara con mis ojos. Ese adorno tenía a dos personas. Y aquel vagón no era un adorno. Hace menos de cinco segundos estaba detrás de nosotros.
A algo se dirige mi vista. Como cuando la pecera. A ese lugar incómodo donde la vista no debía ir.
Ahí estaba el pez. Solo que era el joven simpático. Y al igual que ese pez, le faltaba una parte de la cabeza. Sentí una coordinación bizarra, ya que cuando comprendí lo que estaba pasando, y empecé a gritar, todos los demás se me unieron.
Miré a mi amigo. Tenía sangre en la cara. De nuevo voltee a mirar el juego. La sangre estaba hasta lo más alto de este. Y vuelvo a mirar a ese joven. Está aún vivo. Con un espacio en su cabeza donde hay un charco de sangre, más otro que hay en el suelo con restos de carne. Y ahí fue la vez que más miedo sentí en mi vida. Estaba viendo por primera vez a la muerte en todas sus fases. Ví como el chico, desorientado y con su playera blanca que revelaba la cantidad de sangre que perdía, tratando de mirar a su pareja. Tratando de abrazarla. Tratando de levantar su cabeza, ya que por la posición del carro literalmente se le estaba saliendo el cerebro. Y finalmente, se dejó de mover, en los brazos de su novia.
Casi dos minutos después alguien se asoma a ver que estaba pasando. Cuando esas personas que parecían no ser las que deberían salvarnos, hacían lo que podían por sacarnos de ahí me dí cuenta de algo. Faltaban los otros dos. Y le preguntaba a mi amigo que tenía la cara pálida, y la sangre cayendo por su mejilla donde estaban. Nada. No hay respuesta. Y sin saberlo, uno de ellos estaba tirado un poco adelante del vagón, sin que ninguno de nosotros lo viéramos. Muerto. Y la otra chica, estaba viva, pero aun así tirada.
Nos quitan la seguridad y nos ayudan a bajar. Sigo aterrado por ver como ese tipo esta palidecía más y más con una cara perdida. Y su novia solo lo abrazaba. Aún caía la sangre de su cabeza.
Cuando pude bajar sentí el dolor en mi pierna. Casi tropiezo. Doy una mirada al charco de sangre. Y escucho algo que me parte el corazón. Una niña. No debía de tener más de 10 años. Le llora a su papá por que pisó un pedazo de cerebro. Alguien comienza a vomitar. Una guardia nos abraza y nos dice que todo estará bien. Y, como una última broma de ese macabro juego, miro al suelo tratando de tranquilizarme. Como en una película veo gotas de sangre que cada vez se hacen más grandes hasta que llegan a un pedazo de cráneo con un poco de cerebro. Con una voz débil le pregunto a la guardia si eso es lo que creo, a lo que me dice que sí, y que siguiera.
Nos encerraron en una habitación.
No revisiones médicas, ni tranquilidad.
No escucho nada. Mi cabeza repite una y otra vez la escena.
Cuando recuperé un poco el sentido de todo, solo era caos y más caos. Gente llorando. Gente abrazando a sus familiares. Mi amigo peleando con un guardia y la madre de mi amigo abrazándolo entre lágrimas.
Y al fin, tras lo que pudieron ser 5 minutos, pero se sintieron horas, comprendí lo que pasó.
Vi a alguien morir.
No creo que sea necesario detallar que pasó después. Simplemente tuvimos que salir corriendo de ese lugar. Tuve que dejar la escuela por un mes. Y tuve que tomar hasta una medicación. Me hundí en una depresión y la ansiedad me asesinaba.
Lo pienso, y es irónico. Pero la muerte por la que más he sufrido fue de un completo extraño.
Reflexionado un poco sobre esto, ya a casi un puto año de eso, aquí me doy cuenta de que esa fue la vez que más miedo pasé. No solo por la impresión. Fue algo tan fuerte que hizo que un escritor de horror, que le gusta escribir y ver escenas gore estuviera perturbado por algo así.
No solo porque el tipo murió en manos de su novia.
No solo porque no debía tener más de 20 años.
No solo por la sangre.
Si no por el hecho de ver todo. A lujo de detalle. Y pensar que de alguna forma esa persona estaba viva. Y además, por el hecho de que por nada pude haber sido el que hubiera tenido la cabeza partida. Por un largo momento me culpé a mí mismo. Que yo los había asesinado. Y que era mi culpa. El miedo estuvo conmigo por más de 5 meses. Empecé a verlo. Con la cabeza abierta, sangrando y parado en la puerta de mi cuarto en la madrugada. Ese mismo miedo me perturbó el sueño. Cada que soñaba, era lo mismo. Sangre y montañas. (Inclusive ahora, me tiemblan un poco las manos y me cuesta tantito respirar al escribir esto)
Y, si lo de mi abuela no me había hecho completamente agnóstico, esto si.
Todo mundo le agradecía a dios que estaba vivo. Cosa que creo entender. Lo que ya no, es que me pidieran que yo hiciera lo mismo. ¿Qué le voy a agradecer a dios? ¿Qué me salvó por alguna razón a mí, mientras dejaba que otros dos murieran en mi cara? ¿No pudo evitar todo desde el principio?
Lo dejé en claro. Dios me ha abandonado. Desde hace mucho tiempo. Y yo no tengo ningún problema con eso. Es más, me siento más libre. Y no pienso en creer en algo así. Pero por favor. No me hagan creer en que debo de estar en deuda o algo.
Como dijo en su tiempo el Sr. Ricky Gervais: "Al final se morirán tus padres, tus amigos, y tú"
Y como dijo... (¿Era un filósofo o un científico?) Una persona más inteligente que yo hace mucho tiempo: "El orden de los factores no afecta a el producto"
Juro por dios (espera...) que no quiero terminar en una nota baja porque puedo. Así que tomen esto como una nota cruda, realista y atemorizante que puede que casualmente sea baja.
La muerte es inevitable. Eso es obvio. Y cada quien la verá sí o sí. Si tienes suerte de que de alguna forma nadie de tus cercanos muera, tú lo harás. Ella nos está acechando. Y debemos vivir con eso. Ya ni siquiera creo que debamos actuar como paranoicos. Digo, no te estoy pidiendo que seas imprudente. Matate tú, no a otros. Y si es mejor, deja que algo más allá que tus propias manos lo hagan. No vale la pena. Y si lo vas a hacer, asegúrate de que funcione. Porque si no... Sigues vivo, y arruinado. Da igual. Solo hay dos formas de morir. Sabiendo que lo harás, o no. Vive la vida con prudencia. No te estanques en pensar que de algo hay que morir. Solo acéptalo y continua.
Estoy marcado por la muerte. Mi "corta" edad ya sirve para contar malas historias con ella. Y mi futuro estará ligado con ella. Me gusta el horror. Matar gente con solo el poder de los dedos. Y, además quisiera ser un paleontólogo. Básicamente investigar cosas que están tan muertas que son rocas. Rayos. Yo solo me metí el pie con esto. Mi mayor miedo, creo que no es que me muera, si no que los demás lo hagan. Y tremendas profesiones agarré para tener miedo.
Pero supongo que está bien. Al fin y al cabo la vida termina de un momento a otro. "Estás vivo" "¡Pues ya no, felicidades!"
Es, por más rudo que suene, es un 50% suerte y un 50% tu responsabilidad mantenerte vivo. Una ruleta rusa que te dará sí o sí. Creo que lo que quiero concluir es que por algo estamos vivos. Y también por algo nos morimos tan fácil. Al final eso no importa. Como dicen "Vales más por cómo viviste que por cómo moriste" Cuando estés en el suelo sangrando, en el hospital entubado, cayendo de un avión, o siendo prendido en llamas por un loco, al final solo valdrá la pregunta "¿Hice algo bueno con mi vida?
Y mirarás a la muerte directo a los ojos por primera y única vez, mientras todo se apaga lentamente y tu existencia termina...
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2020.07.13 20:12 JuegoTerminado [SERIO] [CONSEJO] Pensamientos en la pandemia: Cuando ya te enfadaste de estar en un negocio y de tu estilo de vida.

Hola erreméxico. Para variarle poquito a los temas de política he decidido postear esto para ver si alguien puede ayudarme a resolver muchas cosas de mi vida, así que aquí va. El flair de Rant se me hizo mucho para esto y como no hay uno de tristeza o frustración por eso lo puse en Ask México.
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Lo que la cuarentena puede sacar de nosotros es indudablemente LO PEOR. Este pensamiento tiene meses en mi cabeza dando vueltas y agarrando un poco más de forma con cada ciclo. Normalmente no lo seguía por distintas razones como el estar demasiado agotado a nivel mental para desarrollarlo de la mejor forma posible, o simplemente porque perdía el hilo del tema por una distracción. Algo sucedió hoy por lo que el tema vino a mi cabeza de nuevo, así que aquí voy:
Es el año 2020 y tengo 36 años de edad. Soy Licenciado en Sistemas Computacionales titulado desde 2008, como 460 puntos en el TOEFL, cuento con cédula profesional desde 2009 y gano $9,000.00 pesos al mes.
Mi papá comenzó un negocio poco después de que yo naciera y al que, junto con mi mamá le han estado dando TODA la vida hasta el día de hoy. Omitiremos el giro del mismo porque no es relevante para esto; solamente les diré que es un producto terminado. Quiero dejar este post para tener un poco de ayuda y sí, la principal razón de su origen es el desahogo, la liberación y el descanso.
Como no muchos de ustedes yo vengo de madre sobreprotectora y controladora. Siempre me ayudó con las tareas en la primaria y se aplicó hasta mi etapa universitaria eso de que “la letra con sangre entra” y dio resultado. Desde chico me fue detectada la mitomanía para calmar a mi mamá o llamar la atención y ahora en mi etapa de más adulto a veces la sigo teniendo pero en una incidencia mucho menor. Ya recibí atención profesional para esto hace como 15 años y he mejorado muchísimo.
A bola de putazos fue que realmente destaqué en la escuela y obviamente mi mamá SIEMPRE esperaba un puterísimo de mí (hasta la fecha) y me decía que yo era tremendamente inteligente (y no se imaginan lo horrible que se siente que me sobrevalore así). Recuerdo que se refería a mí en ciertas ocasiones como un ser superdotado (muy en su concepto) pero eso no es nada más alejado de la realidad. A lo mejor viví episodios muy culeros de ansiedad por el cumplimiento escolar y sí, en primaria, secundaria y preparatoria llegué a tener sangrados nasales a causa de esa misma presión de los exámenes porque tenía que obtener el puntaje para que no me mandaran a extraordinario... Un putero de razones por las que llegué a sangrar.
De mi papá, pues también, es un hombre muy estricto con sus hijos y claro que me metió mis putazos con una razón detrás de ellos. Por momentos pequeños de mi infancia lo llegué a ver como mi verdugo por la clásica frase que dice: “Cuando llegue tu padre” y SIEMPRE exigía resultados, especialmente cuando entré a la prepa porque era escuela privada.
El día que le llegué de la prepa con una boleta bimestral con 4 materias tronadas supe lo que era bueno y hasta se concluyó que ya no fuera a la escuela porque no la aprovechaba. No me levanté al siguiente día y vino una cagoteada tremenda porque no me levanté. Y pues sí, me mandaron a la escuela y a enfrentar mis problemas con cálculo diferencial. Tras esto mis papás tomaron la decisión de contratar un maestro externo para que me ayudara con esto y lo hizo muy bien durante el resto del cuarto semestre. Ya no hubo extraordinarios hasta que terminé la prepa.
2003:
A poco más de 1 año de meterme a la licenciatura (elegí esa carrera por razones muy fantasiosas) me di cuenta de que no iba para mí ese pedo. Le conté a mi mamá después de que como pude le oculté que tenía materias tronadas y que las tenía que repetir y que me quería cambiar de carrera pero fue un NO rotundo. Cuando le contó a mi papá por supuesto que no le pareció y más allá de que me buscaron psicólogo en ese tiempo lo único que me dijeron es que yo tenía que terminar la carrera como fuera y como se pudiera. ¿Trabajar y estudiar? Mi papá dijo que no porque si no podía con la escuela, menos con ambas cosas.
Cada maestro de programación que me conocía sabía al poco tiempo que yo era de esos alumnos que eran casos perdidos. Aún tengo textual una frase sumamente franca de un maestro que ya me había dado 2 cursos diferentes de programación en distintas etapas y que parece que desde ese momento me la hubieran puesto con remaches porque jamás se me ha olvidado y me mueve los recuerdos de esa época super culero. Me lastima, me hiere y me deprime pero fue 1001% la verdad:
“Mire señor: Yo le recomendaría mucho que busque asesorías externas o ayuda con sus compañeros porque yo ya no sé qué hacer con usted. Es muy preocupante que no sepa ni siquiera esto que es básico y que lo debió de haber aprendido antes (...) No voy a atrasar a todos los demás porque usted no sabe así que vamos a hacer una cosa: yo le voy a poner todas las asistencias que quedan del curso y le voy a poner el 60 final de una vez para que ya se vaya porque no va a aprender esto tampoco y no lo quiero volver a ver en mi curso. Usted va a asumir las consecuencias de lo que venga después porque usted es un caso perdido y va a ser una burla para la industria. Que le vaya bien y que lo repruebe la vida”.
Y eso del “que lo repruebe la vida” ha pegado muy duro en mi ser y me ha perseguido incluso hasta el día de hoy...
La verdad terminé la carrera porque a huevo la tenía que terminar para no tener problemas con mis papás y no porque yo quisiera. Por poquitito no me gradúo porque ya me andaba cargando la chingada con una materia de programación que ya estaba repitiendo, pero el profe no quería verme en su curso nunca más y me regaló la calificación para que ya me fuera. Esto de regalarme puntos para ya no verme pasó 2 veces con 2 maestros diferentes.
Conclusión de la carrera: No pude aprender programación por más que mis maestros (los que querían y podían) se esforzaron en enseñarme, por más tiempo que me dedicaron y por más recursos que usaban, se cansaron de quererme enseñar y de verdad no pudieron; me evaluaban de forma diferente que a los demás algunas veces (teoría) porque ya sabían que yo no iba a poder hacer los ejercicios o en su defecto me ponían con un cabrón que supiera más y que me fuera diciendo paso por paso cómo escribir las instrucciones para el lenguaje en cuestión (C++, C#, Java, SQL Server etc) y solamente así podía hacer las tareas o los trabajos; por mi propia cuenta jamás lo pude hacer.
2005-6:
No me quisieron contratar en la empresa donde hice las prácticas profesionales por meras preferencias de parentesco con otro de los que antes de terminar prácticas ya tenían planta de medio tiempo en Sistemas y que les ayudaba 2 horas más de las 4 horas diarias que yo podía. Todos los ingenieros de ahí sabían perfectamente que yo aprendí y sabía más que ese cabrón que tenían como asistente del operador del servidor AS400 que había pero lo cubrieron para no reubicarlo con otra persona y no darme el trabajo a mí. Ni pedo... ámonos. En otra chance vengo a hablar con el jefe de Sistemas.
Mid 2007:
Terminando la carrera fui un chingo de veces a buscar al jefe de área para trabajar ahí aún sin pago, pero a la hora de hablar con él jamás se trataba algo más del “Ya propuse lo que me dijiste al director del corporativo de aquí y al director regional, pero no me han resuelto lo de tu contratación, vente para la otra semana ¿no?”
Vergas... bueno... yo vengo para la otra semana.
Y así me la llevé yo creo que como 18 semanas consecutivas y se iba el cabrón todo desesperanzado porque no me querían ahí ni trabajando gratis, sin responsabilidad para ellos y totalmente a prueba, así que me puse a buscar y a buscar pero no encontraba trabajo mas que de programador... puta madre... lo que no aprendí. Tengo que buscar de lo que yo sé y a mí me gusta hacer: Redes, Soporte Técnico y Operación de Sistemas. Las vacantes o estaban ocupadas o no pasaba los filtros por una razón u otra incluyendo la falta de experiencia o certificaciones. Apliqué para un trabajo de soporte técnico y yo era feliz dándole mantenimiento a las computadoras y limpiando y ordenando el laboratorio para tener todo más adecuado para trabajar.
De pronto uno de los programadores ya no regresó a trabajar me mandaron a mí para allá a la semana que entré. Nada más duré 15 días como programador y el mero chingón me dijo: “¿Sabes qué? la verdad no funcionas aquí, no has aventajado nada y necesitamos entregar al cliente; déjala a ella que lo haga *frotándose la frente de frustración*. Desocúpame el escritorio y vete”. Hasta ese momento nunca me sentí más inútil e incompetente en lo que llevaba de vida. Me deprimí otra vez simplemente porque me dijeron algo franco con alguna de mis fallas. Aquí aprendí a ver con mucha más claridad que efectivamente tengo un temperamento de papel y la vida me restregó en el hocico una vez más que no soy asertivo para muchas situaciones.
2008-9:
Tras haber estado trabajando un tiempo de lavador de autos mi mamá dijo: “No, mijito, la verdad es que tenemos un chingo de trabajo nos tienes que ayudar, la verdad tienes qué, tienes qué... así que ayúdanos.
Mira: Ya sabemos que esto de la producción en el negocio no es lo tuyo así que ayúdanos con lo de la calle” y con esto me pusieron a trabajar como “Ejecutivo B” porque en otro puesto (de momento) no podía estar.
De lo que trabajaba con mis papás junté mi feria para el CENEVAL y para pagarme mi título y soy de aquellas personas sumamente afortunadas que lo pasaron a la primera. Esto obviamente no demuestra nada en la vida real y me di cuenta de ello con el paso del tiempo. Para aquellos días donde hubo ese afamado brote de influenza porcina ya tenía mi cédula profesional en la mano y la neta sentí bien chingón a pesar que ese título no estaba respaldado ni con el 15% de conocimientos. Me dio gusto haber podido sacar mis documentos de la universidad donde viví tantas cosas tan malas y tan buenas. El superar eso fue una victoria pírrica.
Vida actual:
Algo que desde siempre nos distingue como familia es la apatía, la asocialidad y el ser poco participativos, lo que agrava en un pequeño porcentaje todos mis problemas.
No se imaginan lo horrible que es ser interdependientes unos de los otros en horarios de trabajo porque la separación de casa y trabajo no existe. Es motivo de presión que me utilicen como emisario para los mensajes, las traducciones, las evasiones con personas, con llamadas o para jugar al teléfono descompuesto entre otras actividades. Es horrible que te hagan sentir indispensable con cualquier tipo de comentario. No saben lo que se siente. Quizá uno o dos que lean esto sí lo saben y estarán de acuerdo 1001% conmigo.
No saben lo culero que es sentir que no tengo los argumentos necesarios para poder hacerles ver a mis papás (especialmente a mi mamá) que también para los temas de trabajo hay horarios. Siempre está viendo cómo hacer más dinero. A veces ya es de noche y debo escuchar por horas todo lo que me dice y estar asintiendo con la cabeza porque si no, se emputa y me grita. Tooooooodo el tiempo ella está dándole vueltas a la cabeza para ver cómo vender más, generar más dinero, más capital. Qué hacer con el material que tiene en bodegas para sacarlo de ahí and so on. Las preocupaciones de cualquier empresario; también puede ser una pinche ambición cabrona o necesidad de dinero que parece ambición, no sé. Yo creo que eso está bien, pero debe hacerse dosificadamente.
Mi mamá tiene problemas de sueño por diversas razones incluyendo la menopausia, la ansiedad generalizada que ella solita se diagnosticó leyendo en Google y el dinero porque apenas se saca para todo lo que se debe de gastar al mes para que el negocio ahí medio camine. Este círculo vicioso de no dormir bien a causa de pensar que no hay dinero suficiente para pensar siquiera en acariciar el término «libertad financiera» es algo que francamente YO NO QUIERO VIVIR.
Hace como 7 años le dije a mi jefa esto de dedicarme a otra cosa y para ella el que yo deje de trabajar en el negocio familiar es motivo de ruina en muchísimos aspectos “Si te vas, me vas a partir la madre” —dice. No sabe usar computadora, no sabe hablar inglés, difícilmente sabe usar un smartphone y así por el estilo y mi papá igual. De hecho mi papá dejó de ir a las clases de inglés como al mes. En una ocasión por mi mutismo creo que alcanzó a percibir mi pinche frustración y todo lo que hizo para evitar que me fuera fue subirme el salario y así ha sido cada vez que le digo que lo conveniente para mí es trabajar en otro lado. Sí... muchísimas veces he dejado de hacer mis labores y cometido errores de tal tamaño que siendo otra persona la hubieran corrido hace 10 años por lo menos.
Dicen que tener negocio propio sí deja un chingo de satisfacciones (según mi papá) y posiblemente sea verdad. He concluido año tras año que posiblemente existan esas satisfacciones, pero con un negocio propio también hay UN PUTERO de deudas que hay que abonaliquidar, un puterísimo de problemas que se deben de atender y a veces considero que un negocio como este es terriblemente absorbente (nunca tenemos vacaciones), que todos dependemos absolutamente de eso para todas nuestras necesidades a pesar de todo el tiempo que demanda y por ratos creo verdaderamente que no tengo escapatoria para la edad que tengo y tomando en cuenta que no sé nada y no sé para dónde puedo irme a trabajar y mucho menos de qué forma me puedo superar. Mi mamá dice que andar de empleado no es bueno y que tengo que ver cómo poner un negocio (wey ¿De dónde?). Parece que la única manera válida de vivir según mi mamá es tener negocio propio y eso también me da un putero de tristeza.
Desde que tengo 10 años mis papás han estado intentando involucrarme totalmente en el negocio familiar y a tener iniciativa para él sin éxito aparente. Ahora que soy adulto mi mamá cada año me presiona más con que aprenda lo que mi papá sabe para que al negocio no se lo cargue la chingada en (de acuerdo a sus estimaciones) 20 años aproximadamente cuando ninguno de mis papás pueda trabajar o ambos fallezcan. NADIE de mis hermanas muestra interés alguno por él y yo por ser el mayor, menos. Mi hermana quiso tener un producto secundario en 2009 y no le resultó para nada el plan; le neceó muchísimo para seguir en la lucha hasta hace como 2 años y con cada año que pasaba el producto se vendía menos y menos (en todo el 2017 no se vendió nada). Ahorita aunque estudió Diseño Gráfico se metió mejor a estudiar una maestría para dar clases de diseño porque el negocio que tenía ya no le resultó por más pelea que le dio y por más dinero que le invirtió. Se cansó y ya no quiso batallar con productos que no se venden ni en línea.
Mi posición al respecto de la sucesión del ownership es que si no encuentran a quién enseñar y poner, la neta que cierren a la chingada y vendan todos sus activos. Muchas empresas de todos los tamaños que producen algo han ido cerrando desde que tengo memoria y una microempresa no sería ni la primera ni la última.
He decepcionado horriblemente a mis padres muchas veces y aún así siguen amándome. Me perturba mucho que lo sigan haciendo porque por la huevonada y el mutismo he hecho cosas imperdonables. Si es que me quedo en el negocio familiar voy a ser un Armando Mendoza de Betty la Fea: Un cabrón muy estúpido, inmaduro, que toma las peores decisiones y que llevará la empresa familiar al matadero para que en menos de un año se acaben como 40 o 50 años de trabajo.
Me falta un putero madurar. Hay un lema que vi hace tiempo y que dice absolutamente todo:
Proteger a un hijo es destruirlo. Resolverle la vida es incapacitarlo.
Realmente no me veo trabajando en otra cosa u oficio que no me implique el empezar de ceros y en ceros y no sé si lo lograré. Durante años siempre fue el tener en la mente el plan de hacerlo, el propósito de hacerlo y el sentir que necesitaba hacerlo. Desde 2010 fue mi más grande sueño poder irme a vivir a Canadá con algún programa de mano de obra calificada pero entre otras cosas no lo pude hacer por falta de un plan y de dinero para ello.
Insertarme en un mundo laboral como el de hoy me va a resultar exageradamente difícil. Siempre he dicho que voy a pasar el mismo proceso que si me hubieran echado una condena de 25 años por un homicidio que no cometí, que con buenos abogados me consiguieron arresto domiciliario, me bajaron la condena y permanecí sin salir de mi casa y sin entender que hay un mundo ahí afuera durante 13 años de mi vida. Quizá esto último es solo una pinche sugestión pendeja y ya.
Desde 2018 cargo una enfermedad autoinmune en el cuerpo y obviamente sé que no en todos lados quieren contratar a personas enfermas, así que por ese lado llevo un chingo de desventaja.
Me encantan los autos, los videojuegos y las computadoras, por lo que de lo ÚNICO que me puedo sentir no tan inútil es vendiendo partes de computadora, dando mantenimiento a computadoras o vendiendo refacciones para autos. Mi más grande sueño es poder vivir del videojuego. La neta no sé qué chingados hacer y esta falta de definición de caminos es lo que me ha atorado terriblemente.
La red de apoyo con la que una persona ecuánime, centrada, madura, que socializó adecuadamente desde chiquito, que sabe bien lo que son las relaciones públicas y tiene un correcto desarrollo y con mínima afectación mental no existe en absoluto en mi caso. No sé a quién de mis amigos pedirle paro. Muchos de ellos se fueron a USA y Canadá y hasta donde sé muy pocos tuvieron éxito y les va super chido allá; otros tantos fracasaron y regresaron a México al poco tiempo. Otros más nunca tuvieron éxito como yo para la carrera y ni idea de qué trabajen. No se imaginan lo chiquito y lo nada que me sentí cuando en una reunión de la prepa (error haber ido) les platiqué a mis amigos en lo que he trabajado/trabajo y lo que gano al mes. De todos mis compañeros hombres que son exitosos en una profesión u otra soy el que más jodido está. Sé que las comparaciones son odiosas, pero a veces no se pueden evitar.
Y sí, a veces me comporto como si tuviera 6 años, me cego en mi mundito viendo videos en YT; viendo literalmente la vida pasar frente al monitor.
La dependencia hacia mis padres sigue existiendo. Con base en los errores que he cometido a lo largo de mi vida a veces puedo sentir que sigue intacta como si tuviera 4 años de edad. Estoy muy cabrón, lo sé.
Me rehúso totalmente a creer que no se pueda estar en el giro de tecnologías de información sin saber programar. Aquellos ingenieros 250k master race que lean esto, me encantaría que me corroboraran esta aseveración y si de verdad no se puede estar, mejor la neta me dedico a otra cosa porque se me haría tristísimo que no hubiera lugar para uno en ese giro. Repito que a mí lo que me gusta de TI es precisamente en lo que menos se gana y de lo que menos trabajo hay, pero eso me gusta hacer y siento que podría ser útil. Desde siempre amé las chambas de soporte técnico y el estar en un site.
Con todo esto que acaban de leer ustedes podrán darse cuenta de que realmente soy una persona sumamente afectada y que no tengo nada de capacidad de decisión.
¿Qué debería hacer? ¿Salirme a la brava? ¿Buscar trabajo en una refaccionaria? ¿Darme un puto balazo? Hace muchos años mi primo me dijo que si viviera en mi casa y con mi mamá ya se lo hubiera dado.
Finalmente con escribir y publicar todo esto busco inicialmente un consejo o que alguien se animara a contarme su experiencia si es que vivió algo parecido a lo mío y cómo es que superó tal nivel de miseria emocional y profesional para darme una idea de cómo proceder sabiendo que cada familia y cada persona tiene sus propios problemas y su propio criterio.
¿Qué cursos tomar a partir de mis estudios previos? ¿Qué libros leer para ajustar mi mente? ¿Qué le dirías a alguien como yo para que salga adelante y que dejara de tener lástima de sí mismo?
Saludos a todos y gracias por leer.
Peace!
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2020.03.08 04:05 Yess1505 TENGO QUE DECIR ESTO HO ME TERMINARÉ VOLVIENDO LOCA.

El día de ayer quise demostrar un poco lo que sentía y lo hize con las personas equivocadas. Me siento cansada, creo que esa palabra es muy poco de lo que siento, estoy harta, estoy herida, estoy tan enojada, humillada, ESTOY DEFINITIVAMENTE MAL!. Eh aguantado por meses el acoso que hay en dónde yo estoy,por dónde paso diariamente, y creo que hay un punto en donde dices VASTA! HASTA AQUI HE AGUANTADO!, HASTA AQUI TIENE QUE QUEDAR ESTO!. (Es un grito interno que no sabes cómo sacarlo por qué no hay personas con las que pueda uno confiar, no hay palabras con las que me pueda expresar y alguien me escuche de verdad y no diga comentarios tontos como "déjalo pasar", "no te va ha pasar nada", "solo ignoralos" ,no tengo fuerzas.(me eh dado cuenta ayer por mi misma)) en dónde vivo siempre pasa estás situaciones y no hay nadie que yo conozca y pueda apoyarme..
Estudio en un lugar donde alado trabajan unos "hombres" que me tienen arta cada vez que voy a la escuela tengo que pasar si o si por dónde ellos pasan, se la pasan humiyandome, haciéndome sentir ESTÚPIDA, gritándome guarradas, preguntando cosas muy sexuales, en un tono que cualquiera se asquiaria. Y lo eh aguantado por muchos meses, decidí decirle a mi madre lo que pasaba desde principios cuando era algo que me incomodaba (asta ahí nadamás). Y ella decidió ir a ver qué pasaba con ellos, pero obviamente no se logró nada.
Resulta que pasaron los días y estaba con mi hermana esperando afuera de la escuela y mi hermana se dió cuenta de lo que empezaron a decir esos "hombres" , me dió tanto asco lo que decían, sus expresiones su manera de hablar. ¡TODO ABSOLUTAMENTE TODO ME DIÓ ASCO!. Siguen pasando los días y sigue pasando lo mismo, LO MISMO Y LO MISMO! , un día que regresaba tome el autobús para mi casa y el acompañante del chófer (uno de los 2 que traía) se sentó en el asiento alado del mío, no me quito la mirada en todo el camino, después se pasó al asiento enfrente del mío y empezó a voltearme a ver cada 3 minutos y sonreírme (yo estaba tan incómoda que pensé en cambiarme) pero el otro ayudante se pasó a un lado mío y estaba viendo el y el oro volteando (eran señores de 40años o más) estaba pegada a la ventana asustada.. en ese momento estaba viendo a las personas pasar y paso el autobús por una preparatoria y estaba viendo a todos los de esa escuela, en ese momento un chico me voltio y ver y otras chicas y todo normal, (asta que me doy cuenta que cada vez que un chico me volteaba aver Desde afuera del autobús el tipo que me estaba volteando a ver a cada rato estaba viendo a los estudiantes muy mal, paso el autobús alado de un militar y también se le quedó mirando muy mal) YO ME SENTÍ TAN INCOMODA!.. Resulta que me cansé y le quería mover pero no avía nadie en el autobús, me sentí acorralada. Con suerte subió una pareja de novios y me sentí tranquila y los otros dejaron de molestar. (El camino de mi escuela a mí casa es de 35 minutos) y cuando la pareja subió yo ya estaba por bajar.. me quería salir por la puerta de atrás pero no servía, tuve que pasar alado de ellos con la cabeza agachada.
(Esas son una de tantas, pero si contara todas me enojaría más de lo que ya estoy y no quiero golpear a nadie, no quiero que esté odio me siegue, NO ME QUIERO PARECER A ELLOS).
Después de eso los días an trancurrido de la misma forma y esto está llegando a un odio incontrolable HA UN SENTIMIENTO QUE SI DEJO SALIR VOY A TERMINAR MUY MAL, ayer hize una junta en mi familia con mis padres y mi [email protected], ya que no me llevo muy bien con el esposo de mi mamá (no me peleaba ni nada pero tampoco hablaba con el, no tenía esa amistad padre-hija) pero me dijo que si en algún momento yo quería decirle algo, quería que me apoyará en algo le DIJIERA y el vería la manera de ayudarme..eso lo recordé ayer que estaba meditando un poco el asunto, y dije es el momento, ahora o nunca.
Se hizo la junta familiar y empeze a explicarles cómo me estaba sintiendo..que me estaba pasando, lo que me estaban haciendo..no pude aguantar y se me hizo un nudo en la garganta y terminé llorando y explicándoles con miedo, temblando que me estaba pasando..resulta que les pedí su apoyo para que me ayudarán de una o otra forma a calmarlos y que me dejarán en paz esos "hombres" que me estaban molestando en la escuela., Que me apoyaran como avían dicho.. Mi madre solo me miró y me dijo que si me ayudaría y yo en un tono ya estresada empeze a decir grocerias. Resulta que le dije que alado de mi escuela hay una secundaria y que a todas las niñas que pasan alado de esos "hombres" también las acosan y les dicen cosas vulgares de una manera tan exagerada y las niñas casi se pasan pegadas a la pared con miedo, asustadas,que me da mucho coraje por qué las niñas ni 15 años tienen, y a mi hermana también le llegan a molestar y está muy pequeña es una niña aún, y al ver a todas esas niñas asustadas siento muy mal como su fuera mi hermana y me da mucho coraje. Creo que a ninguna persona le gustaría que le gritara cosas Haci a su hermana menor, HA NADIE QUE POR LO MENOS NO ESTE TRASTORNADO.
Termine diciéndole al esposo a de mi mamá si me apoyaría y me ayudaría, resulta que concluyó con una mirada de risa y dijo "NO! yo tengo que trabajar" y yo me quedé con cara de "¿Tu me estás hablando escerio?" Dónde quedó eso que "Te ayudare en lo que me pidas" ME MOLESTE TANTO, ME SENTÍ HUMILLADA POR QUE ESTABA YO LLORANDO Y EXPLICANDO Y EL SOLO SE REÍA Y ESO ME DI CUENTA POR QUE ME LO DIJO MI HERMANA CON UNA CARA DE LASTIMA. MI MAMÁ ME DIJO "Es que el tiene que trabajar" (yo quería que me llevará en carro su esposo por qué mi mamá no sabe manejar aún, y eso que el carro es de ella). Me dijo mi mamá "pero yo si te voy a ayudar, hija" yo muy molesta le dije que ella no sabe manejar ¿¡Que cómo me ayudaría!? (Me comporte Haci con ella por qué estaba tan molesta de como me avía hablado se esposo) , Pero me tranquilise y mejor me fui a mí cuarto muy molesta y me puse a pensar "Es encerio lo que acaba de pasarme ¿Tanto le cuesta ayudarme?, Tanto le costó decirme "Claro tengo que trabajar pero puedo ayudarte de otra forma y hacer que te dejen de molestar, pero no, PREFIRIÓ REÍRSE DE MÍ ENFRENTE DE TODA MI FAMILIA Y NI MI MAMÁ LE DIJO NADA, SOLO SE QUEDO CALLADA COMO SIEMPRE CUANDO ESTA CON EL".
Estaba yo en mi cuarto tan enojada, tan molesta y humillada de lo que me dijo mi hermana, pero estaba llorando mucho porque pareciera como si fuera "gracioso" que te acosen todos los días y te griten y se burlen, nunca pensé que me haría algo Haci el esposo de mi mamá que me dijo que según me apoyaría en todo..y su hijo solo burlándose de mí..mi madre solo haciéndole caso a lo que dice su esposo..
Llegó la mañana del día de hoy y le dije a mi mamá que estaba triste por lo que está pasando actualmente en mi país y quería ayudar de una o otra manera a esas familias, por qué eh pasado yo una parte de lo que todas esas personas se quejan y se lo mal que se siente uno cada vez que pasa eso. Mi mamá me dijo que si me ayudaría y que preguntara por el boleto para ir haya por qué su esposo no me va a llevar.. yo estube todo el día buscando, preguntado para informarme y poder llegar ahí para apoyar toda esa causa..todo el día estaba tan mal, en ese momento ya faltaba poco para que el esposo de mi mamá y su hijo llegaran, le marcaron al celular a mí mamá y yo estaba viendo que tanto le estaban diciendo pero viera en una parte preferido no haberme enterado, su esposo le dijo muchas frases entre ellas dijo:
Mamá:oye mañana vamos a salir tu y yo solos ha comer en algún lugar y pasarla bien.
Su esposo: si está bien
Mamá: Pero tú hijo se va ha quedar en su cuarto he, le voy a decir a las niñas de una vez.
Su esposo: ¡PERO LE DICES A TUS HIJAS DE UNA VEZ! le informas por qué eso de estarles diciendo, agh..
Mamá: si yo les digo (hizo una risa nerviosa y me miró muy seria, por qué yo estaba escuchando todo).. Mamá: oye mañana es el día de la mujer y quiero llevar a la niñas un rato a la marcha.
Su esposo: Si Si llévalas a la marcha ajá, que marchen por qué complican la vida.
Salí tan molesta, esa fue 2 de las tantas que dijo, me quedé con las ganas de responderle y decirle todo lo que es realmente , pero pensé que si le digo algo el tipo ese es muy llorón que si le dices algo que no le gusta o no haces lo que el dice pide el divorcio, hace su berrinche y se va y mi mamá lo ama.., pero mejor me calle y me fui molesta a mí cuarto..le grite a mi mamá que yo a su esposo no lo quiero, nunca lo quise y nunca lo querré! Que no lo quiero cerca de mi, me moleste con ella por qué ya avía dicho que me ayudaría ella tambien, que me apoyaría y me llevaría y ahora resulta que no , que siempre no, y dijo "yo a qué hora te dije eso?"..yo ya no se que pensar..yo ya no se que hacer me siento tan sola.
Mi hermana me dijo que se está pasando mucho ese señor conmigo y que se está burlando mucho de mí. Me dijo cosas tan hirientes que yo no sabía pero que me demostró y me di cuenta del tipo de humano que es el.
Desde que llegó hace 2hrs se la está pasando molestando y recordando el momento de ayer como algo divertido.
Yo sigo analizando ¿Que carajo se le hizo gracioso? Que tanto tiene que decirme , CUAL ES SU MALDITO PROBLEMA CONMIGO! , ¿Por qué se oculta y no me lo dice? Por qué siempre corre como un niño pequeño a esconderse detrás de mi mamá ,por qué se burla con su hijo y solo no es nadie para decírmelo cara a cara. Que acaso es gracioso que te acosen? Para ti por lo menos si, por qué eres un "hombre" que no es justo, que no entiende el problema que tenemos (no trato de ofender a todos los hombres por qué se que todos no son aci pero por lo menos el si es una basura mas) y ha ti nadie te ah chiflado ni dicho cosas guarras, no te an humillado, tu sabes a quien acudir, pero y ¿yo?, Estoy sola, mi madre prefiere quedarse contigo que ponerme atención a mí, prefieres enseñarle a tu hijo a como tener novias, prefieres humillar a mi mamá, humiyarme a mi, darle la razón a tu hijo que a nadie más..muy bien sabes todo lo que as fallado como "padre", por esa razón me cuesta ser tan amable con todo mundo..demostrar lo que siento por qué termino humillada como me as dejado tu.
Nunca pensé formar parte de alguna protesta pero dandome cuenta de esta situación creo que es necesario que haya orden, yo no podré asistir me quedaré como siempre encerrada en la casa, por qué el señorito no me puede llavar y mi mamá lo va a acompañar y su hijo irá con sus novias.. y yo y mi hermana encerradas, solas, sin contacto con alguna persona que sea real...por qué se ofende. Y si saliéramos solo buscaría problemas con mi mamá por cualpa que el le envenena la mente y eso de pelearme con ella me hace sentir muy mal emocionalmente, y por los que me molestan ¿Que voy a hacer? Nada. No puedo decirles nada ,son muchos y conozco sus intenciones se que en algún momento si les respondo me harían algo ya que cada vez están más cerca de mi. ¿Pedirle ayuda a [email protected]? Ya lo eh echo y solo saben responder, "tranquila, osea no te va a pasar nada, ignoralos" y las mismas estupideces de no hacerles caso, como siempre ah sido, no tengo otro apoyó, no sé a quién acudir, no tengo familia más que está..
Gracias por escuchar.
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2020.01.23 01:52 broockerdbroockerd1 Lo que realmente es caminar por el Camino Inca

Bien, entonces el nombre proviene de la forma del pase, como una mujer acostada, no de muertes reales. Pero aún. Es una frase que incita al terror. Y mientras avanzaba lentamente, deseando llegar a la siguiente roca, al siguiente arbusto, y cuando la línea de nieve se acercaba cada vez más y el sol ardía cada vez más fuerte, miré a esa mujer reclinada y la maldije a ella ya los incas. quien la había llamado.
Pero retrocedamos, por qué estaba resoplando el pase en primer lugar. Había decidido abordar el camino inca durante una de esas reevaluaciones de vida que cada humano experimenta a mediados de sus 30 años. En el lapso de unas pocas semanas, me había registrado para mi primer medio maratón, rompí con un chico y decidí ir de excursión al Inca. La carrera porque, bueno, por qué no. El chico porque, bueno, meh. Y el camino porque había sido mi sueño desde que supe por primera vez de Machu Picchu en la clase de español de la escuela secundaria. Y los sueños son algo peligroso. Abandónalos y te perseguirán para siempre. Síguelos y terminarás caminando a una altura de 4.200 metros y preguntándote si soñador eres realmente un sadomasoquista.
Había llegado a Perú una semana antes, en la aventura de la tierra sagrada de los incas de . Aunque cargaba botas de montaña y suficientes barras de proteína para alimentar a un rebaño de llamas, todo parecía surrealista. 'Un día' se había convertido en la próxima semana y mi cerebro no podía entenderlo. (Además, nota al margen: las barras de proteína eran totalmente innecesarias: los cargadores le suministran tanta comida que su barriga apenas tiene tiempo para protestar antes de que sea hora de una parada para comer. Para lo que DEBERÍA traer para caminar por el sendero, verifique a cabo esta guía de embalaje.)
No ayudó que hubiera contraído un virus estomacal mientras estaba en el Amazonas, a pocos días de dirigirme ollantaytambo y al comienzo del sendero. Durante tres días me estremecí en el calor pegajoso y sudoroso mientras mis compañeros de viaje se fueron en busca de anacondas y tarántulas. Los Andes (y la fuerza para caminar) no podrían haberse sentido más lejos. En la mañana partimos hacia el comienzo del sendero, mi estómago todavía se revolvía, pero esta vez no solo por náuseas, sino por nervios. La realidad se había establecido.
Afortunadamente, el sendero te facilita el primer día, llevándote a través de las llanuras peruanas, colinas onduladas que son las más cercanas que encontrarás en los Andes. Es el adelanto de lo que está por venir, cuando las colinas se vuelven más empinadas, los escalones más altos, el aire más delgado. Es el día en que aprendes cómo funcionan las cosas, como la forma en que los porteros te pasan, cargando paquetes más grandes que tú y subiendo y bajando escaleras. Es el día en que aprendes que los pasos incas no se parecen en nada al maestro de escaleras en el que entrenaste.
También es el primer día que te das cuenta de lo que significa ser un excursionista del Camino Inca. los permisos se otorgan a 200 excursionistas (y 300 porteadores) diariamente y en el camino inca 2 dias solo 500 , por lo que incluso en los momentos en que se siente cansado y dolorido y totalmente solo, nunca está lejos de alguien que pueda darle un empujón amistoso. A veces era la animadora de otra persona, y a veces era alguien que me daba un empujón.
En el segundo día, mientras luchaba por subirme los últimos 200 metros hasta el Pase de la Mujer Muerta, pude escuchar a los excursionistas en la cima llamando, instándome a seguir. Mientras me tambaleaba los últimos pasos, un excursionista de otro grupo me felicitó por mi nombre. Porque eso es lo que pasa en el camino: ves y hablas con los mismos extraños una y otra vez, hasta que ya no son extraños. Te unes a todo, desde las rodillas doloridas hasta la altura del vientre, y a veces hay celebraciones. Como en nuestra segunda noche, cuando comimos pastel de plátano para el aniversario de bodas de dos excursionistas: un postre sorpresa hecho por nuestros porteadores con nada más que un campamento. estufa.
Con los días, luchas contra empinadas subidas y descensos más pronunciados, uñas de los pies perdidas y ampollas rotas. Le garantizamos que se maldecirá al menos una vez por no optar por tomar el tren. Después de todo, la gran mayoría de las personas que visitan Machu Picchu no tardan cuatro días en llegar. Entonces, ¿por qué sufrir la caminata?
Bueno, porque como con tantos viajes, la recompensa no es la llegada sino el viaje. machu picchu obtiene toda la fama y la gloria, pero también hay tesoros escondidos para descubrir a lo largo del camino, y a diferencia del final, solo son accesibles a pie. Sí, cientos de personas recorren el sendero todos los días, pero cuando doblas una esquina y ves las gloriosas ruinas de Sayacmarca encaramadas en la cima de un acantilado en la distancia, o miras hacia abajo y encuentras a Qonchamarka asomándose desde debajo de un dosel de la jungla, estarás perdonado por sentir, solo por un momento, como si fueras el próximo Hiram Bingham.
En nuestra última mañana, llegamos a la Puerta del Sol lo suficientemente temprano como para que todavía hubiera niebla sobre las montañas. Por cierto, ¿todas esas fotos que has visto de personas paradas antes de Machu Picchu? No se toman en la Puerta del Sol, sin importar lo que diga su perfil de Tinder. La Puerta del Sol es mucho más alta y te ofrece una vista que se extiende mucho más allá de las ruinas. Es la primera vez que se ve machu picchu y abarca vistas de los picos circundantes y el valle que conduce a Aguas Calientes. Puedes espiar los autobuses que suben por la carretera y felicitarte por llegar por el camino difícil.
Después de cuatro días de caminata, me senté allí, con los pies doloridos colgando sobre una repisa mientras veía la niebla entrar y salir. Lloré. Maldición, eso suena muy cliché, pero es verdad. Me senté allí de espaldas a todos y goteé lágrimas por mi cara sucia porque soñador me lo merecía por completo.
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2019.01.09 14:59 Asperger_Mgtow Carta abierta a las feministas

http://argentinatoday.org/2019/01/09/carta-abierta-al-colectivo-de-actrices-argentinas-por-carlos-balmaceda/
De mi mayor consideración: Les escribo en mi carácter de dramaturgo, actor y periodista, profundamente conmovido por las consecuencias políticas que su denuncia, -promovida en torno al presunto abuso sufrido por Thelma Fardín-, está desatando en la sociedad argentina.
Una nueva dinámica de vínculos, estigmatizaciones y prejuicios se ha iniciado a partir de la magnitud de su acto, y los efectos no deseados podrían convertirse incluso en un baldón para su propia causa, afectada por los arrebatos coléricos de una sociedad particularmente sensibilizada por estos eventos. Los episodios ocurridos en los últimos quince días, que incluyen dos suicidios instigados por los llamados “escraches”, evocan a ese aprendiz de brujo que, desbordado por su magia, pierde el control de sus actos con resultados catastróficos. Nadie, en este contexto de polarización, parece interesado en detener esta bola de nieve que solo beneficiará a los agentes de la distracción y el conflicto, jugando a favor de la manipulación de los poderosos y los intereses de una ingeniería social que busca dominarnos a través de la división entre argentinos. Por eso quiero llegar a ustedes, con el fin de que podamos debatir con franqueza y profundidad sobre las consecuencias de estos episodios. La justicia de su causa no puede ocultarles que ustedes ejecutaron una puesta en escena contando con la familiaridad y cercanía que otorgan la pantalla de cine o de televisión, y disponiendo de un oficio que las ha entrenado para emocionar a los espectadores, lo que les otorga un plus a la hora de convencer. Es decir, ustedes sabían que al convocar a su reclamo, contaban con una simpatía atizada por su condición de mujeres y su popularidad como actrices. De manera que ese pronunciamiento contó con una eficacia simbólica que ningún otro colectivo, profesional o artístico, dispone. Su oficio es el de la mímesis, la reproducción del drama y la evocación de la emoción. Como actor y dramaturgo, lejos estoy de criticar esa condición, inseparable hasta cierto punto de la propia identidad fogueada en la dialéctica de nuestro arte. Pero lo que es indiscutible es que esa eficacia potencia cualquier influencia sobre su público. Bien lo sabe la generación de actrices de la propia Thelma, que han visto crecer a sus “fans” adquiriendo no solo el merchandising, sino también la estética, la forma de relacionarse y hasta el lenguaje de los personajes que admiraban. Ustedes deberían haber sabido entonces que el efecto de la denuncia traspasaría largamente la dimensión racional de la empatía y produciría los resultados que, en horas, se desataron. Si no lo evaluaron todavía, con todo respeto las invito a esa reflexión, que podrá ahorrarnos conflictos, manipulaciones e incluso nuevas muertes. Por otra parte, su solidaridad con Thelma, la incuestionable búsqueda de justicia en torno a un hecho aborrecible, no debería distraerlas del contexto mundial en el que su acto se realiza, cuando las políticas de género se han convertido en un caballo de Troya: surgidas de espacios académicos ajenos a nuestra realidad, financiadas por fundaciones con sede en el norte del planeta, su irrupción en Argentina pretende vulnerar la construcción de una matriz nacional y popular, que recupere no solo las riquezas enajenadas por la actual gestión de gobierno, sino también nuestras más valiosas tradiciones culturales. Ayer mismo, en Brasil, hemos podido ver cómo el propio Bolsonaro prometió combatir la ideología de género, que, al fin, actúa como un juego de pinzas: introduce una polémica estéril, ajena a las necesidades nacionales, y al mismo tiempo crea su propio cuco reaccionario. Al mimetizarse con la ideología de género, diversos feminismos han sido arrastrados a esta falsa disyuntiva, sufriendo entonces el rechazo de una parte mayoritaria de la población, que ve en esta prédica un ataque a sus creencias y costumbres. Como colectivo político, ustedes deben definir si serán arrastradas por esta ola o si se sumarán a un feminismo de inspiración nacional y popular. Por ahora, su organización se alista, por acción u omisión, en ese bando que milita la disolución nacional y la división entre compatriotas, porque más allá de dos ejes, -la ley de interrupción voluntaria del embarazo y la difusión de denuncias por abusos-, no puede advertirse cuáles son sus objetivos. Y si son una organización política, necesariamente deben confluir en un movimiento que las vertebre y aloje sus reivindicaciones. Que se entienda, nadie pretende bajarle el precio ni a los pasos que han dado ni a la absoluta justicia de sus planteos, pero el rumbo que llevan se encamina hacia una colisión con el sentido común, y está dejando a la vera del camino un costo que se mide en vidas, que algunos consideran con impiedad y cinismo, “daños colaterales”. Me refiero a los hombres que han muerto en medio de sus reclamos, provocados por quienes ejecutan su escrache mediático. El caso que encuentra mayor contigüidad temporal entre su denuncia pública y sus consecuencias, es el del director de Deportes de San Pedro, Luis María Domínguez, que se ahorcó apenas supo que una presunta víctima lo denunció en un video. Ustedes son un colectivo político y tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Esa mujer grabó el video con su acusación a las pocas horas de vuestra propia denuncia. Es decir, se sintió respaldada en cierto modo por lo que vio en los medios, y accionó en consecuencia. Al día de la fecha, todavía no se ha presentado en la justicia, no hubo una sola prueba de que Domínguez la hubiese violado y el hermano de la víctima, aludido en el mismo video, ha tenido el tiempo suficiente para fugarse, amenazar a la víctima o cambiar sus hábitos en función de la denuncia mediática. La hermana del presunto violador, mujer que por sus dichos se adivina ecuánime y piadosa, se ha querido poner en contacto con la denunciante, pero hasta ahora se ha negado incluso a ese intercambio que podría confortarla y hasta ofrecerle una perspectiva de lo que ha hecho, porque en definitiva, su denuncia tuvo una consecuencia: indujo a un hombre, culpable o no, al suicidio. Y eso ocurrió a horas de la denuncia de Thelma Fardín que ustedes solidariamente acompañaron. Como actrices, conocen esa advertencia televisiva que reza “niños, no intenten hacer esto en sus casas”. Ese mismo espíritu es el que ustedes deberían tener en cuenta al realizar una denuncia con tamaño peso emocional y andamiaje simbólico. Frente a ese efecto de contagio, ustedes, como el colectivo político que son, no fueron capaces de obrar, produciendo un nuevo pronunciamiento. De hecho, se han limitado a esa denuncia, sin ahondar en sus consecuencias. Y eso produjo otra muerte a unos diez días de su presentación televisada, la de Agustín Muñoz, adolescente de Bariloche acusado falsamente por una amiga. Dieciocho años, señalado por su entorno social, escrachado en las redes, la propia denunciante pidió disculpas y confesó su mentira, pero fue demasiado tarde. En la cultura del escrache, todos podemos ser acusados, sin pruebas, sin presentaciones judiciales, sostenida la imputación por el clima imperante –los hombres son potencialmente violadores y asesinos-, y una consigna –“yo sí te creo, hermana”-. Horas antes de que se produjera su anuncio, la antropóloga Rita Segato, baluarte del pensamiento feminista, había advertido sobre las consecuencias de los escraches y el punitivismo que algunos feminismos estaban ejerciendo, señalando que de persistir en ese camino, solo se estaría cambiando de mano al látigo del dominio patriarcal. Esta voz autorizada todavía no ha sido escuchada, ninguna de ustedes ha recogido el guante y elaborado una reflexión, que se impone después de estos dos suicidios producidos en el término de una semana. Alegarán que la denuncia de Thelma fue realizada en sede judicial y que eso la distingue de aquellas que no concurrieron por esos canales legales. Es cierto, la formalidad ante la ley es bienvenida, pero el impacto mediático es el que ha determinado una condena social de tal magnitud que el denunciado Juan Darthés ya ha perdido toda chance de defensa ante una opinión pública que, en virtud de la contundente puesta en escena detallada, dio su veredicto. Y lo que como organización política deberían tener en cuenta, es que los episodios de San Pedro y Bariloche, sin denuncia judicial mediante, ocurrieron al influjo de esta situación. No fueron los únicos casos. Las denuncias dentro del ámbito político se multiplicaron al día siguiente de su pronunciamiento, y, exceptuando la imputación al senador Marino, realizada en sede judicial y con un relato preciso y detallado, todas fueron lanzadas a las redes sin posibilidad de que los señalados puedan ejercer derecho a defensa alguno. Básicamente, dada la unanimidad que se ha instalado en virtud del clima descripto, el buen nombre y honor de los imputados han sido dañados definitivamente. En vuestro accionar, y en las opiniones generalizadas de una mayoría importante de mujeres, estos actos de “justicia por video propio”, parecen satisfacer una demanda que se convierte en venganza lisa y llana; y así, se actúa como si la causa ameritara la caza y la delación, el aislamiento social del hombre, e incluso, el disciplinamiento entre los niños y adolescentes, que crecen con la presunción de un “pecado original”: el haber nacido hombres. El efecto contagio no se detiene. Si bien algunos casos se registraron antes de su presentación, otros se multiplican, como las denuncias en el ámbito político, al influjo de su acto. En las escuelas, primarias y secundarias, se cuentan centenares de casos, y, de no atemperarse este clima social, se producirán muchísimos más en el siguiente ciclo lectivo. Se sabe de un colegio de la localidad de Banfield donde se han promovido varios escraches, y en Mendoza, los propios varones acusados en las redes, contraatacaron con una presentación judicial. Como colectivo político, no puede serles ajena una mirada estratégica: como mencionáramos, ayer mismo Bolsonaro asumió en Brasil, favorecido por un eje de campaña fuertemente influido por la ideología de género: el lema “Ele nao”, disparó sus preferencias electorales no bien se realizó una multitudinaria convocatoria bajo esa consigna. Es que junto con sus reivindicaciones, justas, indiscutibles, necesarias, impostergables, cabalgan las agendas de organizaciones no gubernamentales que han decidido convertirlas, como ya se ha dicho, en un Caballo de Troya. De esto, lamentablemente, no se puede hablar. Las referentes de algunos feminismos se niegan de plano, como si examinar esta cuestión comportara una complicidad con esas agencias internacionales, o como si el delimitar la acción propia de esa influencia, significara rebajar las conquistas conseguidas por el campo feminista. Una mirada parcial y superflua puede conducir a errores garrafales en la interpretación de lo que ocurre en torno al feminismo en el centro y la periferia, lo que puede desencadenarse si se siguen, sin un sentido crítico, tendencias y personajes referenciados como “feministas”. Las paradojas que se producen a partir de este sesgo son múltiples y dolorosas: movimientos feministas del primer mundo, como el “me too”, en los que ustedes suelen referenciarse, reivindican a Hillary Clinton, y la oponen a Donald Trump, recibido al inicio de su mandato con una de las más grandes movilizaciones en la historia de los Estados Unidos, que lo repudió por misógino. Sin embargo, quien representa el brazo femigenocida del imperio es esa mujer, con cientos de miles las víctimas que fueron torturadas, violadas, asesinadas, vendidas o casadas a la fuerza luego de que Clinton desatara la campaña más salvaje de la que se tenga memoria en Medio Oriente. Es una época compleja, en la que no se puede confundir lo central con lo accesorio. Vaya entonces este ejemplo: Gal Gadot, una colega suya que encarnó a la Mujer Maravilla en sus últimas versiones cinematográficas, creó un protocolo de producción contra la misoginia en estas producciones, lo cual es irreprochable y necesario. Pero Gal Gadot es a la vez una entrenadora de élite del ejército israelí que solo en el año 2014 asesinó a cerca de un millar de mujeres palestinas, más de quinientos niños y niñas, y que encarcela a diario sin ningún tipo de proceso judicial a adolescentes como Ahed Tamimi, que permaneció ocho meses presa en una mazmorra del régimen. El protocolo es lo accesorio, la matanza es central. Concurrir al país ocupante para promocionar producciones como “Patito feo”, tan populares en ese lugar, y no hacer una sola mención de todos esos atropellos contra las mujeres, sería la perfecta representación de esa perversa paradoja. Y en el caso de Thelma, ese eje estratégico también está ausente. La denuncia en la justicia nicaragüense, responsable, necesaria, valiente, se hizo a través de una ONG financiada por George Soros a la que se le quitó su personería jurídica una semana después del episodio. La república hermana de Nicaragua está envuelta en una serie de acciones golpistas, y esta ONG no fue ajena a estas maniobras. Si Thelma o su abogada juzgaron que ese era el canal más adecuado, el que ofrecía mayor contundencia a la demanda, como colectivo político ustedes no pueden dejar de evaluar estas circunstancias. Y no hay un solo pronunciamiento ni declaración de su parte que manifieste algún tipo de prevención, o que se aparte de la instrumentación política de la que, sin saberlo, pueden formar parte. Ustedes se constituyeron como colectivo cuando se planteó el debate sobre el aborto. En esas circunstancias, tampoco evaluaron su posible uso político. Y hoy, a seis meses de fracasada esa iniciativa, el diputado oficialista Lipovetsky anuncia que en marzo volverá a presentar la discusión en el Congreso. Sin Ministerio de Salud, con partidas absolutamente desfinanciadas para la atención de niños y mujeres, con hospitales en estado de absoluta precariedad, sin fondos, incluso, para los institutos que atienden los reclamos específicos de género, es claro que este debate es planteado como un distractivo, y que materialmente es imposible de implementar, lo que nos convoca a que pensemos juntos en la cruel paradoja de una presunta conquista en medio de la más pavorosa derrota social, económica y política que sufre el pueblo argentino. Para que se entienda entonces, cuando en esta carta hablamos de “mirada estratégica”, nos referimos a la observación aguda y sin anteojeras de la realidad, de los poderes que operan por detrás, y de la instrumentación posible de su causa. La sensación que reina en nuestra sociedad, es que ciertos feminismos punitivistas y misándricos, han perdido la brújula, con agresiones gratuitas, provocaciones insensatas y alardes irreverentes que terminan alejando a todo posible aliado, e incluso a muchas mujeres. En este sentido, el suicidio de María Luz Baravalle, docente de la UNNE, es particularmente doloroso: una feminista, acosada por sus propias compañeras de militancia, decide quitarse la vida. El episodio ilustra que una vez puesto en práctica el mecanismo de la difamación pública, nadie está a salvo de salir indemne. Se impone, entonces, una cuota de diálogo y responsabilidad, que, como colectivo, hasta ahora ustedes le han negado a la sociedad argentina. Por el contrario, una estética de la protesta, una puesta en escena del reclamo, las asocia con estos sectores, y si ustedes no son capaces de advertirlo, dada la polarización del conflicto, quedarán implicadas en ese espacio de rechazo. Se insiste en que como organización política, la reflexión con vías a operar sobre la realidad, es central, de lo contrario, corren el riesgo de que la irresponsabilidad y la liviandad terminen dinamitando sus propia construcción. En los meses precedentes, tuvieron ustedes señales de lo que se comenzaba a gestar. A principios de noviembre, un prestigioso director y docente de teatro, Omar Pacheco, decidió quitarse la vida luego de un escrache. En aquel caso, no medió ningún tipo de presentación judicial, y el colectivo “Ni una menos”, así como la socióloga María Pía López se pronunciaron en un medio definiendo el episodio como “un muerto que les habían arrojado” La expresión no podía ser menos feliz, inoportuna e impiadosa; revelaba que no estaban dispuestas a revisar la metodología, y que las consecuencias de tales actos siempre reposarían en el eventual victimario. Nadie puede estar en desacuerdo con la justicia de sus reclamos, nadie puede dejar de acompañar su marcha, nadie les negará el aliento y apoyo frente a una causa que dignifica a la humanidad, pero en la dinámica social que se ha desencadenado y que ustedes, posiblemente de manera involuntaria, han favorecido, se produce un efecto no deseado: el estado de derecho se encuentra en peligro. El tono exaltado, airado, histérico, de las intervenciones mediáticas, vuelve trivial a una cuestión en la que se juegan nuestras garantías constitucionales. Voces más prudentes y calmas nos ofrecen una perspectiva más equilibrada. Citamos aquí a la abogada Débora Huczek: “La honestidad no es una cuestión de género, sino de identidad, una verdadera elección. Estoy llevando causas de hombres que son víctimas de los movimientos feministas, de mujeres que utilizan cualquier pretexto basado en el género para difamar. Estos hombres, víctimas de falsas acusaciones, deben lidiar en los Tribunales para reivindicar su honor. Luego de haber sido públicamente humillados sólo por ser hombres, por pensar distinto. Porque ahora ninguno puede hablar sin temor a ser catalogado como misógino. (…). Ya no hay versiones que confrontar y se impone una verdad absoluta, sin importar lo que determine la Justicia”. Débora Huczek es abogada, es feminista, afirma que jamás defendería a un violador, es una mujer de derecho, profundamente preocupada por lo que pueda pasar en torno a la ley, o a su ausencia, en virtud de estas prácticas que la soslayan. Seguimos citándola: “es en la Justicia, y con las debidas garantías constitucionales, donde se deben debatir todas las cuestiones. No debemos olvidar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. (…). No se trata de a quien le creo, no entro en ese juego perverso. (…) Sólo defiendo mi derecho a cuestionar, a reflexionar, a expresarme y principalmente a cuidar celosamente el cumplimiento de nuestra valiosa Constitución Nacional”. Quiero cerrar esta carta abierta, haciendo algunas aclaraciones personales: hace poco menos de un año, un suicidio ocurrido en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos.Aires llamó mi atención. Se trataba de un hombre acusado por una de sus alumnas de tenis, que denunciaba un episodio que había sucedido doce años antes. La presentación, efectuada en una página de Facebook que luego fue bajada, constaba de unas pocas líneas escritas y había sido firmada con seudónimo. Sin embargo, el efecto en el infierno grande de un pueblo chico fue devastador. Aquel hombre se suicidó a los pocos días. La acusadora jamás amplió su denuncia. Ese episodio me puso sobre alerta de lo que podría sobrevenir si, una vez instalada hegemónicamente la consigna “yo te creo, hermana”, un estado de sospecha se imponía sobre todos los hombres. Hoy, las versiones circulantes sobre la reputación de cualquier persona se pueden tejer en cuestión de horas, y armarse con la misma metodología que la prensa hegemónica inficionó en el hábito y en la percepción de los ciudadanos argentinos: el “asesinato” de Nisman, el triple crimen de General Rodríguez “ordenado” por Aníbal Fernández o las cuentas en el exterior de Máximo Kirchner, son algunas de las múltiples invenciones que nos ha deparado esta época de posverdad. Yo mismo he tenido que desmontar operaciones en mi contra. Testimonios de personas que jamás me conocieron ni conocieron mi entorno, “amigas” de ex parejas que nunca conocí ni de las que oí hablar y lejanas conocidas que de pronto fungían de personas cercanas a esa intimidad, recitaban con una convicción digna de un testigo privilegiado, el relato de mis presuntas tropelías. En verdad, la única fuente de la que disponían era el rumor, unos chats y un perfil de Facebook que se abrió a fin de difamarme y luego se cerró. Recién entonces comprendí el poder de la sugestión y la necesidad de creer una especie si el sujeto mencionado no era del agrado del que propalaba la leyenda. Como se ha dicho, vivimos en la posverdad, donde una identidad falsa puede llevar a la muerte a una persona, y convencer a millones de su reputación, entonces, cómo no prevenirnos de este estado de sospecha. Todo lo que se ha dicho aquí, todas las prevenciones, todas las disquisiciones, no menguan ni por un segundo la justicia de sus reclamos ni la impostergable necesidad de terminar con la violencia contra las mujeres, sino que más bien propone las condiciones para que esta justicia sea eficaz, expeditiva y sujeta a la Ley. Ustedes conocen la historia de “Las brujas de Salem”, aquella obra maestra de Arthur Miller. Algunas de ustedes seguramente habrá sido Abigail, aquella niña-mujer en vínculo equívoco con John Proctor, que por despecho inventó una historia de diablos y embrujos. Todos sabemos cómo terminó esa historia: con linchamientos, como estos que se están produciendo ahora, con reputaciones deshechas, como las que ahora mismo se deshacen frente a nuestros ojos, y con algunos farsantes que aprovecharon la situación para cobrarse venganzas personales y apropiarse de un par de hectáreas de tierra. Entre otros aspectos, “Las brujas de Salem” nos enseña que la sugestión es una ilusión contagiosa y el punitivismo, una droga adictiva que pide más y más culpables, sin distinguir reos de inocentes. No permitamos que nuestro país sea Salem, no dejemos que algunos vivos de afuera, nos siembren de muertos adentro y se lleven unas cuantas hectáreas de tierra. No hay justicia por fuera de la Ley, así como no puede haber igualdad ni liberación de un sector, en un país colonizado por poderes trasnacionales. Por: Carlos Balmaceda

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2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

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Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

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2018.06.22 00:47 master_x_2k Colmena X

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Colmena X

“911 de Brockton Bay, ¿cuál es su emergencia?”
“Múltiples heridos”, le dije, mirando hacia la señal de la calle más cercana, “Almacén en Whitemore y Sunset. Envíen policías y capas también. Estos tipos son miembros del ABB.”
Hubo una breve pausa: “¿Eso es Whitemore y Sunset?”
“Whitemore y Sunset, sí. Escucha, el líder del ABB, un parahumano llamado Lung, está incapacitado en la escena, pero eso no será así por mucho tiempo. Está drogado y cegado, pero las drogas estarán fuera de su sistema antes de que pase demasiado tiempo.”
“¿Eres una capa?”, Preguntó, “¿Puedo obtener tu identificación?”
“Repito”, la ignoré, “Está drogado y cegado, pero solo la ceguera será un factor cuando los primeros en responder lleguen a la escena. Adviértales que tengan cuidado. También puedes decirles que un segundo parahumano que se hacía llamar Oni Lee estaba presente pero huyó después de resultar herido. Él todavía puede estar en el área.”
“Entiendo. El Protectorado será informado antes de que lleguen a la escena. Tengo ambulancias, policías y equipos de ERP en camino. ¿Puedo obtener su identificación?”
Colgué.
“No puedo creer que le hayas arrancado sus ojos”, dijo Sundancer. Estábamos caminando rápidamente hacia donde habíamos dejado Labyrinth.
“Él sanará”, le señalé, “eventualmente.”
“Cegaste a alguien que estaba incapaz de defenderse. Eso está un poco jodido.”
No podía decir mucho sobre eso. Jodido o no, había sido necesario. No podría haber lidiado con ello si hubiera sabido que lo habíamos dejado allí y él hubiera vuelto al ruedo como de costumbre para el final del día. Lo había detenido, lo mejor que pude.
Está bien, está bien, estaba dispuesta a admitir que tal vez los medios eran un poco turbios. Había peleado junto a algunas personas de mierda, lo había mutilado. Al dejar ir a Fenja, Menja y Kaiser, de cierta forma había aprobado lo que le habían hecho a los hombres de Lung. Pero al final, era lo que quería hacer cuando quería ser un superhéroe. Había derrotado a una persona horrible.
Solo esperaba que los héroes pudieran limpiar el desorden y poner a Lung tras las rejas para siempre esta vez.
“Oye Perra”, le dije, “¿por qué regresaste?” No podía expresarlo mejor sin ofenderla, pero quería saber por qué volvería cuando se suponía que iba a tomar Newter y al soldado de Coil a un doctor.
Perra estaba sentada con una pierna a cada lado sobre Brutus. Ella pareció entender lo que quise decir, “El otro soldado dijo que era un médico entrenado. Me dijo que podía manejarlo, así que volví para luchar.”
“Ah”, dije. “Lo entiendo.”
Al ver que nos acercamos al resto de nuestro grupo, vi que Perra no había mentido. Newter estaba vendado y despierto, mientras que el otro soldado estaba acostado, inconsciente. Tal vez noqueado por el dolor.
“Lo lograste”, sonrió Newter.
“Apenas”, admití, “¿Estás bien?”
“Soy más duro de lo que parezco”, respondió, “Beneficio de mi, um, biología única.”
“Genial”, le respondí, sintiéndome tonta por no tener una mejor respuesta, pero no se me ocurrió nada que decir que no sonara como si lo estuviera intentando demasiado o, peor, sonara sarcástica.
“Este tipo dice que ustedes probablemente salvaron mi vida”, Newter señaló con el pulgar hacia el hombre de Coil que estaba despierto.
“Honestamente, me cuesta para creer que estás despierto y hablando en este momento”, respondió el médico.
“De todos modos, gracias”, dijo Newter, moviendo los ojos de mí a Sundancer a Perra y viceversa.
“No hay problema”, le respondí, sintiéndome tonta por no tener una respuesta mejor o más adecuada. Avergonzada, busqué una razón para cambiar el tema. “Mira, deberíamos salir de aquí en los próximos minutos. Capas, policías y ambulancias están en camino de lidiar con las repercusiones.”
“Está bien”, dijo Newter, “pero tengo que preguntar... ¿un pequeño ejército de cucarachas los trajo esos?”
Estaba sonriendo mientras señalaba un lugar cerca de donde estaba echado. Una pila de bolsas de papel estaba organizada en una pila.
“Me olvidé de que hice eso”, admití, “no se sentía bien dejar el dinero del ABB si terminábamos retirándonos, así que hice que mis bichos lo sacaran de ahí. Todos podrían tomar una bolsa.”
“¿Podemos tomarlo?” Newter preguntó, “¿Segura?”
Me encogí de hombros en respuesta. El dinero no me importaba mucho. “Considéralo un bonus, un agradecimiento por ayudar. Esta, em, no exactamente dividido en partes iguales, así que no lo tomen como un insulto si alguno de ellos termina siendo una bolsa llena de billetes de un dólar.”
“No tengo quejas”, dijo Newter. Extendió la mano y la usó para rodear y recoger una bolsa. El tipo de Coil lo ayudó a ponerse de pie, y uno podía verlo estremecerse y jadear por el esfuerzo. Se tambaleó un poco, luego puso una mano sobre el hombro de Labyrinth para estabilizarse. Sundancer agarró una bolsa, y el médico / observador de Coil agarró dos.
Labyrinth no se estiro a por una, así que me acerqué, agarré una y se la tendí. Ella no respondió.
“Lo cuidare por ella”, ofreció Newter.
“¿Ella se encuentra bien?”
“Ella esta... bastante normal. Para ella, en todo caso.”
Reclamó la bolsa, dejando tres para Perra y para mí, pero nadie se quejaba ni señalaba eso.
“¿Ustedes necesitan un aventón?”, Pregunté.
Newter negó con la cabeza, luego señaló a una boca de alcantarilla en el camino, “Volveremos a uno de nuestros escondites por allí. Territorio familiar para mí.”
“¿Es esa una buena idea, con tu lesión? Quiero decir, declarando lo obvio, pero va a ser bastante asqueroso allí abajo.”
Él sonrió, “No se puede infectar. Mi biología es tóxica para las bacterias y los parásitos, creo. Nunca he estado enfermo, que pueda recordar.”
Por supuesto. Ahora me sentía tonta por hacer que Sundancer usara el alcohol para esterilizarlo, y por hacer un esfuerzo adicional con las toallas sanitarias, para asegurarme que lo que estaba usando estuviera limpio.
“¿Y ustedes chicos?” Le pregunté al tipo de Coil, “¿Aventón?”
“Tenemos uno, pero gracias.” El médico se agachó, ató las muñecas de su compañero, y luego se colocó el lazo de brazos sobre su cabeza, por lo que efectivamente estaba llevando a su amigo a cuestas. Tomó otro segundo para acomodar sus armas, luego se dirigió a través del mismo callejón que Kaiser, Fenja y Menja habían atravesado antes de que comenzara la pelea.
Sundancer iba por el camino opuesto, entonces ella dijo un breve adiós y se fue. Newter y Labyrinth estaban caminando en la misma dirección que Perra y yo, así que caminamos juntos.Labyrinth caminaba como si estuviera aturdida, con Newter llevándola de la mano como si fuera una niña. Era interesante, no solo por ver ese tipo de interacción entre ellos, sino también que sus guantes parecían de tela, y que probablemente estaba arriesgándose a drogarla... a menos que fuera inmune. ¿Una consecuencia de su habilidad? Me sorprendió mirando, sonrió y se encogió de hombros.
“¿Autista?” Supuse.
Él negó con la cabeza, “No, aunque pensamos eso, al principio. Parece que era una niña normal hasta que aparecieron sus poderes. Desde entonces, ha estado en su pequeño mundo, más o menos. Un poco peor en este momento, creo, después de verme herido.”
“¿Eso sucede?”, Le pregunté, haciendo un gesto hacia mi cabeza, incapaz de encontrar una forma inofensiva y simple de expresarlo.
Se encogió de hombros, “A veces conseguir poderes te jode el cuerpo”, hizo un gesto para sí mismo usando su cola, que todavía sostenía las bolsas de papel, “A veces te jode la cabeza. Mala suerte, pero lidias con las cartas que te reparten.”
“Oh”, respondí. No estaba segura de cómo responder. Un horror frío y silencioso se apoderó de mí. Mis poderes tenían algo que ver con mi cerebro. Podía recordar lo loca que me había sentido justo después de que aparecieran mis poderes, ese torrente de imágenes de pesadilla, señales y detalles de mis bichos. Todavía tengo malos sueños al respecto. ¿Qué tan cerca había estado de ser así permanentemente?
Él sonrió, “Esta bien. Ella nos quiere mucho y también estamos apegados a ella. Ella tiene sus momentos lúcidos, cuando nos hace saber que está de acuerdo con el status quo. Claro, ella tiene días malos cuando está muerta para el mundo, pero todos nuestros poderes tienen inconvenientes, ¿sí?”
“Sí”, le hice eco, aunque no podía pensar en un inconveniente para mi poder que siquiera se acercara a eso.
“Creo que estamos bien donde estamos. ¿Eh, L? ¿Estás feliz desde que te sacamos de ese lugar?”
Labyrinth como que se sacudió su aturdimiento y lo miró.
“Sí”, sonrió Newter, “Puedes notarlo porque las cosas que hace con su poder son más bonitas, estos días.” Hizo un gesto hacia la tapa de la alcantarilla, “Aquí es donde nos separamos.”
Labyrinth miró hacia abajo, hacia donde señalaba. Un momento después, una tracería de líneas plateadas se extendió alrededor de la tapa de alcantarilla, extendiéndose y bifurcando como venas. Cuando las líneas se encontraron y seccionaron partes de la carretera, esos pedazos de camino se levantaron y voltearon, revelando una textura de mármol blanco en sus partes inferiores. Cuando estuvo suficientemente rodeada por la extensión de mármol blanco agrietado, la boca de alcantarilla se dio vuelta, revelando una superficie inferior plateada, y luego se abrió sobre una bisagra invisible. Una escalera de caracol de más mármol o marfil conducía a las profundidades. Las paredes blancas tenían un tenue resplandor.
“Genial, ¿eh?”, Respondió Newter. Cuando bajó a la escalera, era sólido bajo su pie. Levantó las bolsas de papel mientras decía, “Gracias chicos.”
“Claro”, respondí. “Hasta luego.”
La boca de acceso se cerró detrás de ellos, y casi de inmediato, el blanco alrededor de la boca de alcantarilla comenzó a desvanecerse.
Levanté la vista hacia Perra, donde estaba sentada con Brutus tuerto. Angelica y un Judas todavía polvoriento estaban justo detrás de ella. Ella me ofreció una mano a la espalda de Brutus.
Había muchos inconvenientes por tener una máscara o casco que no cubría toda mi cabeza. Si me hubiera sentado y dedicado las horas extra para terminar mi máscara y expandir las secciones blindadas, tal vez no habría tenido esa conmoción cerebral que me estaba causando tanto dolor de culo.
Lo bueno, sin embargo, fue que me pareció increíble tener el viento soplando en mi cabello mientras cabalgábamos por las calles vacías. El alivio perfecto de esa loca subida de adrenalina que había surgido al enfrentarme a Oni Lee y Lung unos minutos después. Cerré los ojos y dejé que la tensión fluyera de mí.
Cabalgamos así durante unos minutos. Perra tomó giros y se movió sin rumbo fijo mientras se dirigía al este, hacia el agua y las playas. Tal vez estaba tomando medidas evasivas en caso de que nos siguieran, tal vez solo quería montar. Realmente no me importaba.
Estaba un poco desorientada cuando finalmente nos detuvimos. Brutus recorrió la arena mientras bajaba a la playa. Perra saltó hacia abajo, y yo seguí su ejemplo.
Aún era temprano en la tarde, así que la playa estaba desierta, y no era el tipo de playa que de todos modos tenía mucho uso turístico. Una pared de concreto separaba la playa de la carretera que se elevaba sobre nosotros, y un enorme agujero con los restos oxidados de lo que una vez había sido una reja marcaba la salida de los varios desagües debajo de los Muelles. Basura, hojas podridas y una o dos agujas se habían filtrado a la arena debajo del desagüe.
“Ve a casa”, ordenó Perra a los perros. Uno por uno, se metieron en el desagüe. Supuse que dejarían que la transformación amainara antes de que regresaran solos al departamento.
Entonces Perra se quitó la máscara. Ella me dio una mirada burlona.
“¿Qué?”
“¿Te vas a cambiar? No puedes caminar de regreso así.”
“No tengo una muda de ropa conmigo. O escondida en algún lugar.”
“Bien. Eso es jodidamente estúpido”, me respondió.
“No estaba pensando en el futuro cuando decidí irme. Demándame”, la desafié.
“¿Qué estás usando debajo de eso?”
“Top sin mangas y pantalones cortos elásticos.”
Ella miró a su alrededor. “No hace tanto frío.”
Suspiré y desaté mi armadura lo suficiente para desabrochar mi traje en la parte posterior. Lo saqué, mucho más fácil que poniéndolo, y lo envolví para que todas las partes identificables de la máscara y la armadura estuvieran ocultas por la tela. La arena estaba húmeda y fría bajo mis pies descalzos.
Cuando Perra se estiro hacia mi cara, me sobresalté. Puso una mano en el costado de mi cara, y por solo una fracción de segundo, pensé que algo increíblemente incómodo estaba a punto de suceder.
Luego ella me giró la cabeza lo suficiente como para que fuera casi horizontal.
“Te ves como si alguien hubiera intentado colgarte.”
“¿Qué?” Pregunté.
Tocó un lado de mi cuello, pero no fue posible ver esa parte de mí misma sin un espejo. Me di cuenta de lo que estaba hablando, después de un momento de reflexión. Levanté el lateral de mi camiseta sin mangas, y efectivamente, había un hematoma rojo-negro en mi estómago y cintura. Subiendo por mi parte superior un poco más, encontré otro en mis costillas. Sabía que habría otro cerca de mi axila, y uno cercando mi cuello.
Tenía una puta huella de mano gigante en mi cuerpo, cortesía de Lung.
Solté un largo gemido, tocando mi cuello donde me sentía tierna. “De ninguna manera puedo esconder esto de mi padre.”
Mi buen humor se desvaneció cuando empezamos a caminar hacia el departamento. Se hizo aún más desagradable porque estaba ligera de ropa y descalza, y el suelo estaba frío bajo mis pies.
Me estremecí y abracé los brazos a mi cuerpo lo mejor que pude mientras aún mantenía mi traje echo un bollo y las bolsas de papel llenas de dinero en la mano.
Algo cálido se asentó sobre mis hombros. Miré a Perra mientras terminaba de cubrirme con su chaqueta. Cuando ella se echó hacia atrás, frunció las cejas, mirándome furiosamente, agarré las bolsas y mi bulto de traje para poder pasar los brazos por las mangas y apretar los botones. Era una chaqueta de lona con un cuello de piel, pero era del tamaño incorrecto para mí y era pesada. Los bolsillos, encontré, mientras trataba de meter las manos allí, estaban llenos de cosas. Un lío de bolsas de plástico, barras de chocolate, barras de proteína, una caja de jugo, bocados que se unieron, lo que supuse eran golosinas para perros o comida para perros. No eran exactamente suministros de capa. En general, fue casi incómodo.
Pero era cálido.
“Gracias”, le dije, sorprendida por el gesto.
“Necesitabas algo para cubrir tu cuello”, parecía molesta, “La gente lo miraba.”
“No importa. Gracias.” Ofrecí una sonrisa.
“Ya dijiste eso,” pasó de parecer molesta a parecer enfadada, “Es mía, puedo quitartela.”
“Por supuesto”, dije. Entonces para estar segura, ofrecí, “¿Quieres?”
Ella no respondió, dejándome absolutamente desconcertada. ¿Por qué fue que cuando le agradecía a alguien como mi papá por darme un regalo, me pareció que sonaba sarcástico o patético, sin importar cuánto intentara decirlo, pero la maldita vez que estaba el noventa y cinco por ciento segura de que sonaba tan sincera como lo sentía, fue con Perra? ¿y ella no lo creyó?
Preocupada de que cualquier cosa que dijera fuera tomada de mala manera, me quedé callada, como me encontraba haciéndolo cada vez más a menudo con ella. No fue un viaje corto, y mis pies aún sentían el calor que se escapaba de ellos mientras daba cada paso en la acera, pero el centro de mi cuerpo estaba tibio, y eso fue suficiente para mantenerme en pie. Así, volvimos al departamento.
Abrió la puerta y nos dejó entrar. Llamé a gritos a Brian y a Lisa, pero no hubo voces que saludaran en respuesta. Los otros no habían vuelto todavía, lo que tenía sentido, ya que Grue tendría que recoger a Tattletale y Regent antes de que regresaran, y no había sonado como si el equipo de Tattletale estuviera a punto de concluir cuando llamé. Perra abrió el camino hacia el departamento, y en el momento en que estuve allí, me quité la chaqueta y sin decir palabra se la entregué. Ella todavía estaba mirándome.
¿Qué podría hacer? ¿Qué podría decir? Parecía que todo lo que hiciera la hacía enojar, enviaba la señal equivocada.
Regresé a mi habitación en el departamento y busqué en las bolsas de compras que todavía tenía allí, buscando un par de jeans sueltos y una camisa de manga larga para ponerme sobre mi top. Sin calcetines limpios, por desgracia, pero había algunas cobijas sobre la cama. Tomé algunas y las arrastré detrás de mí hacia la sala de estar, donde Perra estaba mirando televisión. Ella me miró mal, pero no se quejó, mientras yo me abrigaba en las cobijas en el otro sofá.
Ella tenía el control remoto, y yo estaba dispuesta a dejar que lo tuviera. Navegó incansablemente, se conformó con una película de acción durante cinco minutos, luego comenzó a navegar de nuevo cuando comenzaron los anuncios, y no regresó a ella.
No era demasiado interesante para mirar, pero no me importó. Me recuesto, pensando en los acontecimientos del día, las conversaciones, los detalles de información.
Casi me adormezco, cuando mi tren de pensamiento perezoso tropezó con algo que temía olvidar si me dejaba dormirme por completo. Me obligué a abrir los ojos y sentarme un poco.
“¿Perra?” Me arriesgué a llamar su atención, esperando que se hubiera calmado un poco. Ella me miró.
“Um. Cuando estábamos hablando, hace un momento, te di las gracias. ¿Te pareció sarcástico o qué?”
“¿Te estás metiendo conmigo otra vez?”
“No.” levanté mis manos para detenerla, “No es lo que estaba tratando de hacer. Sólo me pregunto.”
“Mantén tus dudas para ti misma”, espetó ella. Cuando volvió su atención a la televisión, su salto de canales se elevó un escalón.
“Te pagaré para que me respondas”, lo intenté.
Ella me miró.
“Ese dinero tomamos. Puedes quedarte con todo eso.”
Sus ojos se estrecharon, “Se supone que debemos dividir nuestras ganancias en cinco partes.”
“Nos lo ganamos, ¿verdad? ¿Nosotras dos? No les contaré a los demás si no lo haces. Y digo que puedes tenerlo todo. No estoy segura de cuánto es, pero sería tuyo.”
“¿Es esto un truco?”
“No hay truco. Solo responde mi pregunta. Incluso puedes decirme que me pierda después, iré a mi habitación y tomaré una siesta o algo así.”
Se inclinó hacia atrás y puso la mano con el control remoto en su regazo, mirándome. Lo tomé por consentimiento.
“Entonces, lo que estaba preguntando antes, cuando te dije gracias, ¿pensaste que era sarcástico, creíste que era genuino? ¿qué?”
“No sé.”
“Quieres decir que no sabías, o no puedes recordar, o-“
“Dije no sé.”
“Bien”, suspiré, “Lo que sea. El dinero es tuyo.”
“¿Así de fácil?”
Me encogí de hombros.
“Dijiste que te perderías si lo pedía”, señaló.
Asentí con la cabeza, recogí las mantas y me retiré a mi habitación.
Aunque no dormí la siesta. En cambio, miré hacia arriba a las vigas de hierro que enmarcaban el techo, sumidas en mis pensamientos, pensando en la conversación con Newter sobre Labyrinth.
Todavía estaba repasando mis pensamientos cuando el resto de la pandilla regresó.
Me aventuré a salir de la habitación, aún envuelta en una manta, para saludarlos. Brian me dio una sonrisa ganadora mientras se quitaba el casco, y recibí un poco de atención por tener la lesión más notable de la tarde.
Cuando Alec, Brian y Perra comenzaron a hablar sobre sus aventuras individuales, Lisa me llevó a un lado. Terminamos caminando hacia la cocina. Lisa puso una tetera mientras me preguntaba: “¿Estás bien?”
“No estoy herida, por feo que parezca, y creo que me siento mejor sobre lo de la escuela.”
“Pero estás distraída por algo.”
“Estaba hablando con Newter. Sabes que Labyrinth está fuera de sí, por su poder, ¿verdad?”
“¿Quieres saber si hay algo malo contigo, de lo que no sepas?”
“No”, negué con la cabeza, “Espera, ¿lo hay?”
“Nah. ¿Entonces que hay de nuevo?”
“Perra.”
“Ahhh.”
“He estado pensando, pero no quiero construir una teoría en mi cabeza, hacer una suposición y avergonzarme.”
“Dime lo que estás pensando, y te diré si estás equivocada.”
“Ella es muy buena para leer el lenguaje corporal, ¿verdad? Podía leer a Brian incluso cuando estaba borroso por su oscuridad con una máscara puesta. Es, ¿qué, algún tipo de poder menor de ella?”
“Algo de su habilidad natural. Algo de eso es, sí, que su poder ajustó su forma de pensar. Para que pueda comunicarse mejor con sus perros.”
“Claro”, eché un vistazo por el pasillo hacia donde los otros estaban hablando. O más bien, donde Brian y Alec estaban hablando y Perra estaba parada allí. “Esa es la cosa. Lo que estoy pensando es... ¿tal vez cuando su poder le dio la capacidad de entender a los perros, sobrescribió algo más? ¿Jodió su habilidad para tratar con la gente?”
Lisa se volvió y sacó algunas tazas del armario. Ella me dio una media sonrisa de disculpa. “Sí. Algo como eso.”
“Entonces, ¿qué? ¿No puede leer expresiones o tono?”
“¿Todas las pistas que le damos a los demás como parte de una conversación regular? Ella no las entiende, probablemente no podría aprenderlas con un año de verdadero esfuerzo. No es solo que ella no lo entienda... las interacciones más básicas están arruinadas por la psicología canina que está integrada en su cabeza. Le sonríes y le preguntas cómo está, lo primero que piensa es que le estás enseñando los dientes con ira, y tiene que recordarse a sí misma que no. Pero incluso después de eso, probablemente se esté preguntando si estabas siendo sarcástica, o condescendiente, o amable, o lo que sea. Ella sabe que no le estás gritando por tu tono de voz, pero no siempre alzamos la voz cuando estamos enojados, ¿sabes?”
“Sí.”
“Y recurre a lo único que entiende, el comportamiento canino, porque funciona a un nivel. Los desafíos de dominación, contacto visual, jerarquías de manada y establecer territorio, todo ajustado y adaptado a su vida humana.”
“Entonces ella no es realmente una sociópata.”
“No, no tanto.”
“¿Por qué no dijiste nada?” Me di cuenta tardíamente, que sonaba acusatoria. Tal vez tenía razón en hacerlo.
“Porque ella se iría si se entera, y por razones que yo no sé, el jefe quiere que ella se quede con nosotros. Pasó toda su vida aceptando el hecho de que tuvo una infancia de mierda, y la convirtió en una persona perturbada. Sus perros son lo único normal y adecuado para ella. ¿Si descubre que la razón por la que está tan trastornada es la misma cosa que la hace tan cercana a sus perros?”
Ella dejó que el pensamiento se flotara en el aire.
“Lo entiendo”, respondí.
“Así que no hay nada más que decir, por favor, a menos que sea absolutamente necesario y estés completamente cien por ciento segura de que ella no va a escuchar.”
“¿Los demás lo saben?”
“No creo que cambie mucho, y no confío en que esos dos mantengan el secreto. Brian es... No quiero decir demasiado honesto. Pero él es transparente, y Perra puede leerlo. Alec lo olvidaría y lo dejaría escapar como parte de una broma. Él no entiende la gravedad de las cosas, a veces.”
“Bueno.”
Sirvió una taza y la revolvió, luego me dio una taza de Ovaltine. Ella colocó las otras tazas en una bandeja y las llevó a la sala de estar. Me quedé donde estaba, para pensar.
Me acordé de un libro de no ficción que leí donde un niño llegaba a la secundaria antes de que sus maestros se dieran cuenta de que era analfabeto. Lo hizo siendo el payaso de la clase, haciendo escenas. ¿Era igual Perra? La violencia y la hostilidad pueden ser una tapadera para distraer su propia inhabilidad de interactuar, al menos parcialmente. Sin embargo, supuse que era bastante genuino. Había tenido una infancia horrible, había vivido en las calles y había luchado con uñas y dientes para sobrevivir y evitar el arresto.
¿Pero al final del día? ¿Tan incómoda como me sentí en las interacciones del día a día? Ella estaba cien veces peor.

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2018.06.08 20:47 master_x_2k Interludio Purity

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______________________Interludio Purity______________________

Kayden estaba agachada junto a la cuna, con los brazos cruzados sobre el borde, mirando cómo el pecho de su bebé subía y bajaba. Ella se sentía en paz. Aster era perfecta, impecable, no estaba contaminada por el caos y los males del mundo más allá del departamento y la guardería. Incluso cuando estaba despierta, no era demasiado exigente, rápidamente pasando de alaridos a gemidos tranquilos cuando escuchaba garantías de que la comida, la compañía o un cambio de pañal estaban en camino. No es que ella entendiera, por supuesto, pero confiaba en que su madre la cuidaría. Kayden no podría haber pedido más. Literalmente, no había nada que Aster pudiera hacer, tener o ser que la hiciera mejor de lo que era.
De una manera extraña, Kayden suponía, se refugió en Aster. Encontró un ancla en compañía de su hija, en medio de un mundo en el que tenía pocas esperanzas.
Tomó fuerza de voluntad obligarse a sí misma a alejarse, a alejarse silenciosamente de la guardería y entrecerrar la puerta detrás de ella. Cuando vio a Theo, regordete de quince años, sentado frente a la televisión, se sintió momentáneamente desorientada.
Entonces sintió una punzada de culpa. Se había olvidado del chico, en medio del cuidado de Aster y sus preparativos para la noche.
“Theo, lo siento”, dijo ella. El muchacho había quedado cautivado por los votos finales de un programa de reality show, pero no pensó ni un segundo en silenciar la televisión y prestar toda su atención a Kayden. “He estado tan ocupada, no te he alimentado.”
“Está bien”, respondió Theo, rompiendo el contacto visual. No era así.
“Mira, voy a salir-”
“¿En disfraz?”
“Sí”, respondió Kayden. Trató de leer la expresión en la cara del niño, pero Theo era un muro de piedra. Tenía que serlo, realmente, en donde había crecido.
Resistiendo el impulso de comentar o presionar al chico para que ofreciera algún comentario, crítica o apoyo, Kayden continuó, “Te dejo aquí treinta dólares en la mesa de la cocina. Si deseas usarlo para ordenar delivery, por favor siéntete libre. De lo contrario, saquea mi alacena, mi nevera o usa el dinero para ir a la tienda en el vestíbulo, ¿de acuerdo? Si decides alquilar una película, déjala aquí para que la lleve de vuelta.[1]Es posible que quiera verla.” Kayden sonrió, tratando de fomentar la misma expresión en él.
“Está bien”, dijo Theo, con el rostro inexpresivo. “¿Cuándo vas a estar de vuelta?”
A tiempo para llevarte de vuelta a casa de tu padre, Kayden estuvo a punto de decir. Entonces ella tuvo una idea, “Podría puede que llegue tarde. ¿Estaría bien si pasas la noche? Tendrías que revisar a Aster cada pocas horas. Mantener un oído abierto en caso de que ella llore. Te pagaría la noche completa de niñero.”
Los tiempos en que Theo dejaba que un atisbo de emoción se mostrara eran pocos y distantes. Una sonrisa, genuina, tocó la cara de Theo, y casi rompe el corazón de Kayden en el proceso.
“Me encantaría”, respondió Theo, diciéndolo con honestidad.
“Entonces está arreglado. Lamento interrumpir tu programa”, dijo.
“Está bien”, dijo Theo, solo un toque demasiado rápido. Al parecer no estaba bien, pero nunca lo admitiría. Nunca podría admitirlo. Kayden sintió un destello de odio por el hombre que había erosionado cada gramo de personalidad y asertividad de su hijo. Ella daría la mano derecha por un comentario sarcástico, que girara los ojos o que la ignorara en favor de un programa de televisión.
Tenía que consolarse a sí misma de que al menos le estaba dando a Theo un respiro de una noche de ese hombre. No era suficiente, por supuesto, pero había tan poco que podía hacer. Todo lo que ella podía ofrecer eran pequeñas amabilidades, pequeños gestos de amor y afecto, y la esperanza de que ayudaran. Con eso en mente, Kayden se tomó el tiempo para sacar algunas sábanas y colocar el otro sofá para que Theo se sintiera cómodo cuando terminara de ver la televisión.
Cuando terminó, revisó dos veces el televisor para ver que no estaba interrumpiendo nada, y le dijo a Theo: “Deséame suerte.”
“Buena suerte”, respondió el chico, en un tono que era puro artificio. Las palabras falsas afectaron a Kayden más que si Theo no hubiera dicho nada en absoluto. Esta noche no era la noche para enfrentar ese problema. Ella salió del apartamento, cerrando la puerta detrás de ella. Subió las escaleras hasta el techo y se quitó la bata de baño. La prenda entró en el espacio entre dos jardineras, donde nadie la encontraría a menos que la estuvieran buscando.
Luego dio un paso más allá del borde del techo.
El viento le rasgaba el pelo y soplaba frío contra su cara. Mientras ella se tambaleaba cabeza abajo, viendo solo los destellos de las farolas y los autos debajo de ella, ella esperó. Su edificio de apartamentos tenía quince pisos de altura, lo que le daba menos tiempo del que cabría esperar. Todo lo que tomaría sería un segundo de duda, un error, una momentánea vacilación, y ella golpearía con el suelo.
Aster. Era apropiado que ella pensara en su hija. Ella siempre lo hacía, en estos días, cada vez que saltaba. Se había convertido en un ritual, como si no pudiera ir a limpiar la ciudad si no se recordaba a sí misma por qué lo estaba haciendo.
La energía inundó su cuerpo. Todo el cielo se iluminó con un brillante y cegador destello de luz. Para cuando las manchas desaparecieron de los ojos de la gente en la calle, ella ya se había ido, precipitándose sobre el centro de Brockton Bay, un rastro de luz blanca detrás de ella.
Kayden no usaba una máscara, pero no era necesario. Con sus poderes activos, su cabello castaño y sus ojos se volvían de un blanco radiante, emanando una luz tan brillante que era imposible mirarla directamente. La tela de su traje de alabastro también irradiaba un suave resplandor que se ondulaba como la luz sobre la superficie del agua.
Su rutina habitual era patrullar durante una hora o dos, tener una idea de las cosas, y luego tomar medidas donde ella creía que era más apropiado. Esta noche, sin embargo, estaba frustrada, y ni siquiera había empezado.
Hace un año, había convertido el ABB en un objetivo prioritario. De tres a cinco veces a la semana, ella había llevado a cabo ataques quirúrgicos contra las operaciones de bajo nivel de la banda, interrumpiendo envíos, golpeando a traficantes y matones, atacando sus lugares de negocios y todo el tiempo ella había estado recopilando información. Esa información había dado sus frutos de vez en cuando; se había enfrentado directamente con Lung en no menos de cuatro ocasiones, había encontrado a Oni Lee en dos. En todos menos en uno de esos encuentros, ella los había forzado exitosamente a retirarse, a abandonar lo que sea que estuvieran haciendo en ese momento. Esos eran los buenos días.
Hubo días malos también. La mayoría de las veces, ella hacia énfasis en maltratar a los miembros del nivel más bajo de la pandilla cuando los había derribado, lo suficiente como para hacer que reconsideraran su elección de carrera. Hacer que consideren ir a otra ciudad. En un momento dado, Lung le tendió una trampa y logró devolverle el favor. Le había tomado dos meses recuperarse de todas sus heridas. Otros días, que de alguna manera fueron peores, se encontró luchando por hacer una diferencia, llegando a la comprensión de que no había logrado cambiar las cosas.
Esta semana ha sido una larga serie de esos días malos. Cuando leyó en las noticias que Lung había sido detenido, ella había despejado su agenda. Kayden había tomado sus días de vacaciones y había llamado a Theo para hacer de niñero. Había sido la mejor oportunidad que tenía, pensó, de limpiar el ABB de una vez por todas. Sacar esa escoria de su ciudad, mientras ellos no tienen liderazgo.
Cinco de sus siete días de vacaciones habían pasado, y ella no había logrado nada. Menos que nada. Se estaban volviendo más fuertes.
Rompiendo su ruta de patrulla habitual, se dirigió directamente a la parte norte de la ciudad e investigó los Muelles. Estaba vacío de miembros de ABB, aparte de dos chicas coreanas que estaban tomando un descanso de prostituirse cerca del ferry, hablando con su anciano, gordo y matronal chulo. Kayden resistió el impulso de tomar medidas y huir, se resistió a interrogarlos por información. Ella había hecho eso anoche con un grupo de comerciantes, y logró poco o nada.
El ABB todavía estaba activo. Incluso con su jefe fuera, estaban más organizados de lo que habían estado bajo la influencia de Lung. Pero sus interrogatorios no pudieron obtener detalles sobre por qué. Incluso los brazos y las piernas rotas no habían lastimado o asustado a los matones lo suficiente como para que hablaran sobre lo que estaba pasando.
Esta era la situación, por lo general, en la que Kayden acudía a los informantes en busca de información, resucitaba viejas alianzas y obtenía ayuda para aplastar al ABB antes de que pudiesen recuperar el equilibrio. Ella había perseguido a viejos amigos, contactos y compañeros de equipo hace tres días, y se había sentido frustrada por la falta de respuesta, la falta de entusiasmo. Max, el padre de Theo, tenía la culpa de eso. Tal como ella había dejado a su equipo como una persona más rota de lo que había estado cuando se unió, otros pasaron por la misma experiencia. Con carisma y un gran sentido de la gente, Max había convencido a personas de todo el país para que se unieran a su equipo. Con la misma facilidad, él los había desarmado sin que se dieran cuenta de que lo estaba haciendo. Confianza rota, atormentados por las dudas, paranoicos con respecto a todos menos al hombre que había causado la paranoia en primer lugar, dividieron el equipo. No es que a Max le importara. Siempre había un nuevo suministro de reclutas con espíritu en los ojos listos para reemplazar a cualquiera que se rompiera.
Ahora la mayoría de la pandilla había desaparecido, posiblemente en un gran trabajo, y no tenía idea de dónde. Ella no tenía idea de dónde averiguarlo. Kayden apretó los dientes. Esto no estaba funcionando. Si iba a hacer algún progreso antes de que se acabaran sus vacaciones, tenía que actuar ahora. Hacer un trato con el diablo.
Ella regresó al centro. Era difícil navegar por las calles desde tan alto, incluso si eran caminos a los que ella viajaba a diario como su versión civil. Desde aquí, todos los edificios parecían iguales, con exteriores espejados y tejados de grava. Dos veces, dio vueltas alrededor de los pisos superiores de los edificios equivocados, buscando el logo en el costado del edificio que diferenciaba al edificio de Max de los demás.
La corona negra sobre un fondo rojo y amarillo. Se detuvo cuando lo vio, maldijo por lo bajo. Cuando ella se acercó, ella lo vio, todavía en su oficina. No era tan inusual, había trabajado hasta tarde todas las noches de su matrimonio. Tenía una laptop directamente frente a él, un sándwich en una envoltura de papel a su derecha, y una serie de papeles extendidos sobre el escritorio a su izquierda. Se giró para mirarla cuando ella se acercaba a la ventana, sonrió suavemente.
Maldito sea, era cinco años mayor que ella, con treinta y cinco años, y todavía era el hombre más atractivo que jamás había mirado a los ojos. Incluso las arrugas en las esquinas de sus ojos solo lo hacían más atractivo. Se había quitado la corbata y la chaqueta del traje, y las mangas de su camisa estaban enrolladas hasta la mitad de sus antebrazos, lo que la obligó a notar que todavía estaba entrenando.
Esperó, con las manos cruzadas sobre el estómago, la más leve expresión de diversión en su rostro. Ella sabía que él era capaz de abrir la ventana de su oficina. Estaba esperando que ella pidiera entrar. Era el tipo de pequeña demostración de poder que tanto le gustaba.
En otra noche, ella habría probado su voluntad contra la de él. En vano, por lo general, pero ella lo habría intentado. Probablemente hubiera terminado con ella yéndose volando, dejando en claro que podría prescindir de su ayuda. Esta noche, sin embargo, sintió la frustración de sus “vacaciones” infructuosas y se dispuso a extender la mano y golpear la ventana.
Antes de que pudiera golpear sus nudillos contra ella por segunda vez, hizo clic y se abrió hacia arriba. Ella navegó a su alrededor para abrirse paso. No pareció mover un músculo cuando abrió la ventana. Le gustaba pequeñas demostraciones como esa. Puso un pie en la alfombra de la oficina y dejó que la luz brillaba desde su interior se desvaneciera. Su cabello dejó de agitarse y retorcerse en respuesta a la energía que ondulaba a través de él, quedando flácido y volviéndose marrón. Sus ojos se oscurecieron a su color avellana oscuro. Podía escuchar un clic seguido por el más leve siseo cuando la ventana se cerró lentamente detrás de ella.
“Kayden. Ha pasado un tiempo”, logró saludarla y hacer que pareciera una crítica en el mismo aliento. Dio media vuelta para escribir en su computadora, y las luces de la oficina se ajustaron a un destello de halógeno. Cerró los ojos brevemente y se deleitó con el resplandor, sintiendo que su suministro interno de energía se recargaba.
“Max. Gracias por la luz.”
“¿Asumo que estás bien?”
“Estoy bien.”
“¿Y nuestra hija?”
“Aster está bien”, dijo, con la mayor calma posible, mientras su pulso latía en sus oídos. Ella sabía que realmente no le importaba. Él le estaba haciendo saber que no se había olvidado de Aster, recordándole que él, en cualquier día y en cualquier momento, podría tomar la custodia de su bebé. Él tenía el dinero, tenía los contactos. Ella sería incapaz de detenerlo. Ella recordó mencionar, “Theo la cuidará esta noche.”
“Lo sé. Llamó un poco antes para preguntar si podía pasar la noche. Le dije que estaba bien. Le hará bien pasar tiempo contigo y Aster. Algunas influencias femeninas en su vida.”
Kayden respondió con un brusco asentimiento. Para cualquier otra persona, esta conversación habría sonado perfectamente inocente. Como alguien que había trabajado junto a Max durante diez años y se había estado casada con él por uno, sabía que esto era todo negociación. Estaba dejando claro que le estaba haciendo un favor, y que esperaría una recompensa en algún momento, esta noche o dentro de una semana. Así era él, siempre jugando por el poder, por la ventaja, por el dominio. Todo el tiempo, él lo estaba haciendo de una manera que no podrías enfrentar. Si ella lo señalaba, él jugaría inocente y se vería como la loca, la que estaba equivocada. A veces incluso a sí misma.
“Entonces, ¿qué puedo hacer por ti?”, Se reclinó en su asiento.
“Los ABB carecen de liderazgo. O, al menos, carecen de liderazgo experimentado. Quiero derribarlos antes de que se reagrupen. Para hacer eso, quiero reunir a nuestro antiguo equipo.”
“Y admites que no puedes hacerlo sin mi ayuda.”
“Sí”, le dolió admitir.
“No estoy interesado”, dijo, dando vueltas en su silla para mirar la computadora. Hubo un clic, y la ventana detrás de Kayden comenzó a abrirse nuevamente. A medida que el aire soplaba desde el exterior, un mechón de cabello le atravesó la cara. Ella lo colocó detrás de su oreja.
“He hablado con los demás, pero nadie que haya trabajado para ti está dispuesto a ser el primero en unirse a mí. Algunos dicen que están preocupados de que te ofenderán. Otros simplemente están asustados, o ya se dieron por vencidos. Me preguntan por qué un grupo de sus rechazados lo haría mejor de lo que habían logrado como parte de su equipo. No estoy llegando a ningún lado, y el tiempo se acaba. Todo lo que tomaría sería una palabra de ti, y tendría un equipo de cuatro o cinco personas. Con eso, podría exponer y aplastar al ABB.”
Max se levantó y se sentó en el borde de su escritorio para mirar a Kayden, “No veo que valga la pena el esfuerzo. ¿Qué hay para mi ahí en esto?”
“Para empezar, la ABB se habría ido.”
“Se irán eventualmente. Soy paciente ¿Qué más?”
“No tengo nada más que ofrecerte, Max”, respondió ella. Eso era una mentira, lo sabía… pero lo más cercano que tenía a una moneda de cambio era algo que nunca abandonaría en un millón de años. Nunca Aster.”
“Te quiero a ti. En mi equipo otra vez.”
“No.”
“Serías mi segunda al mando. Hablaría con los antiguos miembros del equipo y les pediría que formaran un grupo aparte que trabajase bajo tus órdenes. Tendrías que verificar conmigo todo lo que haces, pero aparte de eso, serías completamente autónoma. Libre de usar a tu equipo como mejor te parezca.”
Aparte de eso, pensó ella. Como si fuera intrascendente, estar chequeando con él en cada movimiento que ella hiciera. “No estoy de acuerdo con la forma en que haces las cosas. No quiero asociarme contigo.”
Él rió, gutural, profundo, mientras ella permanecía allí en un silencio sepulcral.
“Kayden”, dijo, cuando se detuvo, “Ya estás asociada conmigo. La gente dice nuestros nombres al mismo tiempo, incluso cuando no hemos trabajado juntos en dos años. Cuando mi nombre aparece en los periódicos, el tuyo nunca se queda atrás.”
“Estoy trabajando para cambiar eso.”
“Y trabajarás en contra de esa impresión durante décadas, sin ningún efecto, te lo garantizo.”
Kayden se volvió y miró por la ventana, no queriendo mirar a Max con sus brillantes ojos azules por más tiempo.
Continuó, y ella supo que él estaba sonriendo con aire de suficiencia, incluso sin mirarlo, “Independientemente de nuestros diferentes métodos, siempre compartimos los mismos objetivos. El limpiar este sucio mundo nuestro.”
“Lo haces poniendo drogas en la calle, robando, extorsionando. No puedo estar de acuerdo con eso. Nunca lo hice. No tiene sentido, mejorar las cosas empeorándolas.”
Max sonrió, “Es feo en la superficie, pero es más dinero, más poder, y me da la influencia para realmente afectar las cosas. Las únicas personas a las que lastimé son las mismas personas que causan los problemas en primer lugar.”
Era un estribillo que había oído tantas veces antes. Ella se cruzó de brazos.
Cambió de táctica, “Déjame preguntarte: ¿prefieres hacer las cosas a tu manera, sin cambiar las cosas o preferirías trabajar bajo mis órdenes y hacer una diferencia?”
Estoy haciendo una diferencia”, respondió Kayden, “estoy trabajando para hacer de este mundo un lugar mejor.”
“Por supuesto”, respondió, y ella no perdió el rasgo de condescendencia en su voz, “Dejaste a mi equipo para hacer un buen trabajo, es pura coincidencia que sean criminales negros, marrones o amarillos a los que apuntas.”
Kayden frunció el ceño, “Es difícil de evitar, cuando la única banda notable de blancos es tuya. Algunos viejos amigos y aliados siguen trabajando para ti… No puedo atacarlos, ¿o sí? Estoy trabajando para mejorar nuestra ciudad, pero no voy a golpear a las personas con las que he salido a beber.”
“Y en el proceso, estás haciendo poco para cambiar la idea de que eres parte del Imperio Ochenta y Ocho”, sonrió Max, “es divertido escucharte que intentar justificar tu perspectiva, pero estás ignorando la incómoda verdad. Corta esta basura y dime que no sientes algo diferente cuando miras una cara negra, en comparación con cuando miras una blanca.”
Kayden no tenía una respuesta para eso. Era su culpa, realmente. El jugador de béisbol de la escuela secundaria que le gustaba cuando ella estaba en la escuela media[2] terminó siendo la misma persona que se acercó primero a ella cuando comenzó a salir de traje. Cegada por su buena apariencia y su habilidad con las palabras, había sido persuadida, convencida de su forma de pensar. Ella había tratado de cambiar su punto de vista desde el divorcio, pero había visto mucho en sus diez años como miembro de su equipo. Era imposible mirar la ciudad ahora e ignorar el hecho de que demasiado de lo que lo convertía en un lugar más feo para vivir y criar a un niño podía rastrearse hasta el mismo tipo de personas. Claro, los blancos también tenían criminales, pero al menos eran jodidamente civilizados.
Cuando no hubo respuesta, Max dijo: “Eso es lo que pensé. Sin embargo, nuestros métodos difieren, independientemente de si está dispuesta a admitirlo en voz alta, creo que compartimos una perspectiva muy similar. Mi oferta es esta: déjame demostrar que mis métodos funcionan. Únete a mi equipo, sirve como mi segunda al mando por un año más. La única persona a la que respondes es a mí, y te doy un equipo propio. Puedes elegir a tu propio escuadrón entre nuestros posibles miembros y ex miembros, aunque no puedo garantizar que todas las personas que menciones quiera participar...”
“Max…” Kayden negó con la cabeza.
“La parte final del trato es esto. Si no estás satisfecha con cómo fueron las cosas cuando tu año termina, Imperio Ochenta y Ocho es suyo. Por completo, incluido mi negocio, cada empleado, cada activo, legítimo o no. Me convierto en tu segundo al mando y sigo tus órdenes. Puedes convertir a Imperio Ochenta y Ocho en un esfuerzo humanitario, vender el negocio, convertirnos a todos en superhéroes. No me importa. Si no puedo impresionarte, entonces lo que estoy haciendo simplemente no vale la pena.”
Eso llamó su atención. Años atrás, Kayden probablemente habría aceptado una oferta como esta sin pensarlo dos veces. Estar casada con Max durante once meses, darse cuenta de quien realmente era, le había dado perspectiva y precaución. Ella lo consideró por unos largos momentos, tratando de descubrir el ángulo. Él estaba diciendo la verdad, ella lo sabía. Fuera lo que fuese Max, no rompería su palabra sobre algo como esto.
“¿Está fallando el negocio?”, Preguntó. ¿Ella estaba recibiendo un premio trampa?
“Prosperando. Lo prometo.”
“¿Qué quieres que haga?”
“Lo mismo que hiciste antes. Serías mi peso pesado. Mi agente. Si necesitara que hicieras un ejemplo de alguien, lo harías. La única diferencia entre entonces y ahora es que mi Imperio es más grande. Mejor. Tú y yo podemos tener un mayor impacto.”
Más sangre en mis manos. Cuando el pensamiento cruzó por su mente, miró sus manos enguantadas. Tela blanca prístina, marcada por el resplandor de las luces halógenas. Sabía lo que él estaba haciendo, sabía cuándo decidió venir. Encontraba la debilidad de una persona, la atacaba y la aprovechaba. Sabía que estaba frustrada con sus esfuerzos como agente solitaria, probablemente había planeado esta conversación días o semanas atrás, poniéndola en práctica mentalmente, teniendo una respuesta preparada para todo lo que pudiera decir. ¿Cómo podría competir con eso, cuando rara vez miraba más allá de las próximas veinticuatro horas? Era solo cómo ella era, cómo pensaba.
Probablemente por eso eran tan efectivos como pareja, se vio obligada a admitir.
“Así que te pregunto de nuevo, Kayden, ¿quieres pasar el tiempo sin poder hacerte un nombre por tu cuenta, o estás dispuesta a unirte a mí para cambiar realmente las cosas? Ven conmigo y te garantizo que ganas de una manera u otra.”
Sus ojos se iluminaron, y su cabello comenzó a ponerse blanco desde las raíces hacia afuera. En unos momentos, ella era su alter ego radiante. Purity.[3]
Como en respuesta, tomó un abrecartas y lo sostuvo frente a su pecho. Cuchillas de metal comenzaron a ramificarse desde allí, cada una convirtiéndose en más. Lento al principio, la red de metal rápidamente abarcó su pecho, y luego el resto de su cuerpo. Barras, cuchillas, tubos y láminas del metal encontraron su lugar a su alrededor. Con su poder, ella sabía, él podía hacer brotar el metal de cualquier superficie sólida a su alrededor, incluido el metal que ya había creado. Con la misma facilidad con la que podía arrojar lanzas de hierro de nueve metros de altura desde el suelo o las paredes, creó una armadura finamente trabajada y luego la embelleció con cuchillas y púas. Terminó con una corona desigual de cuchillas.
Extendió un guantelete, lo dejó allí para que lo tomara. Era el gesto más pequeño, nunca hacia un movimiento en el que alguien pudiera rechazarlo, dejarlo plantado, y significaba todo para ella, incluso cuando sospechaba que estaba calculado precisamente por ese efecto.
Perdóname, Aster, pensó ella. Estoy haciendo esto por ti.
[1]¡En el mundo de Worm todavía rentan películas físicas!
[2]La escuela media es entre la primaria y el secundario, la edad varia según el estado, pero es entre los 10 y 14 años, empezando la secundaria entre los 14 o 15 años. Según esto y la edad de Kayden y Max, ellos se conocieron cuando tendrían 13 y 18 años respectivamente.
[3]Purity: Lit. Pureza, alusión tanto a su poder de luz blanca como a la ideología de pureza racial.

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2018.04.05 20:50 master_x_2k Agitación IV

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_____________________Agitación IV_____________________

“Estaré allí. Sí-” Vi una luz en la ventana de la sala y puse mi mano sobre la mitad inferior de mi teléfono celular mientras investigaba brevemente. Maldita sea, mi papá estaba en casa. Puse el teléfono en mi oreja, “Lo siento, tengo que correr. No. No. Mira-”
Cuando escuché que se abría la puerta del frente, cerré el teléfono y lo metí en mi bolsillo. Me disculparía por colgar más tarde. Definitivamente no quería que mi padre viera el teléfono. No pensaba que me prohibiría tener uno, pero desde la muerte de mi madre, los teléfonos celulares tenían fuertes connotaciones negativas. Eso, y tendría que explicar dónde lo conseguí y cómo lo pagué.
Brian me había dado tres teléfonos celulares idénticos – todos desechables – a primera hora de la mañana, y había decidido ir con él al loft en lugar de ir a la escuela. Tal como lo veía, no tenía mucha oportunidad de concentrarme en las clases con el robo del jueves ocupando mi atención además del estrés de simplemente estar allí y esperar a que aparezcan las consecuencias de haber salteado clases. Además, racionalicé, no tenía mucho sentido ir si sabía que faltaría de nuevo para ir a robar al banco. Me había prometido a mí misma que iría pasado mañana. A afrontar las consecuencias.
Pasé el día con el grupo. Rachel había salido del apartamento; los otros no especificaron por qué y no me interesaba lo suficiente como para arriesgarme a parecer demasiado curiosa al preguntar. Entonces, solo éramos Brian, Alec, Lisa y yo. Habíamos definido los detalles finales del robo y había decidido qué armas quería que Lisa le pidiera al jefe. Elegí un cuchillo de combate y una porra policial telescópica. El cuchillo serviría para emergencias y para aquellas personas que eran demasiado duras para herir con la porra. La porra, de cincuenta centímetros de largo cuando estaba completamente extendida, era para un uso más general, y ofrecía más fuerza de la que obtendría con mis puños. Lisa me había prometido que los tendría para mañana.
Después de eso, evitamos el tema del robo, por algún acuerdo tácito. No sería bueno pensar demasiado o arriesgarse a ponerse demasiado nervioso. De cualquier manera, sentí la necesidad de quemar algo de energía nerviosa, así que ayudé a limpiar el armario de almacenamiento a la hora del almuerzo, con la ayuda de Lisa y Brian. Habíamos solucionado el problema, habíamos encontrado un lugar para todo y habíamos armado la habitación con cosas que les sobraban. El material incluía un tendedero extensible, un vestidor, un colchón inflable y una mesita de noche con una lámpara adjunta. Era suficiente espacio para guardar algunos artículos de tocador, un cambio de ropa o dos, mi traje y mi equipo. Lisa pasó mucho tiempo hablando de lo que podía hacer convertir este espacio en algo mío, lo que podía comprar, cómo podía decorar, pero estaba contenta con lo que teníamos allí. Me gustaba un poco que fuera algo espartano, porque encaja con que no planeaba quedarme tanto tiempo mientras que se sentía extrañamente apreciativo de ser aceptada como parte del grupo.
Habiéndonos cansado, todos nos derrumbamos en los sofás y vimos algunas de las películas de Alec de la Tierra-Aleph[1], la Tierra alternativa con la que nuestra Tierra se había estado comunicando desde que el Profesor Haywire[2] hizo un agujero entre las realidades. Los medios de comunicación eran una de las pocas cosas que se podían intercambiar a través del agujero. Para resumir, podrías obtener libros, películas y DVDs de programas de televisión del otro mundo, si estabas dispuesto a aceptar el precio. ¿El beneficio? Pasé la tarde viendo cómo el otro universo había manejado los episodios uno y dos de las películas de Star Wars.
Realidad: todavía eran bastante decepcionantes.
Para cuando mi padre llegó, tenía chuletas de cerdo descongeladas, espolvoreadas con limón y pimienta y sentadas en una sartén, con verduras en el microondas. Cocinar era el tipo de cosa que comenzabas a hacer cuando solo tenías un padre, a menos que realmente te gustara la comida para llevar.
“Aló”, me saludó mi padre, “Huele bien”.
“Empecé la cena un poco temprano porque hay un lugar al que quiero ir, esta noche, ¿Si eso está bien?”
Trató de ocultarlo, pero pude ver un poco de decepción. “Por supuesto”, dijo, “¿Tus nuevos amigos?”
Asentí.
“Déjame cambiarme y luego te preguntaré todo sobre ellos”, prometió mientras se dirigía al piso de arriba.
Estupendo. No había tenido que responder estas preguntas anoche porque mi padre había trabajado hasta tarde. Mi mente comenzó correr tratando de anticipar preguntas y pensar en detalles creíbles. ¿Debería usar sus nombres reales? ¿O al menos, los nombres que me dieron? No estaba segura de si eso sería un abuso de confianza. Decidí usar sus nombres reales por la misma razón por la que decidí usar el mío con ellos. Simplemente prevenía los desastres si mi padre alguna vez los encontraba, lo cual era una idea aterradora, o si me llamaban.
No tenía que preocuparme que mi padre escuchara del arresto de cuatro chicos, todos los cuales tenían el mismo nombre que mis “amigos”, ya que la mayoría de ellos eran menores de edad y sus nombres se mantendrían ocultos bajo la ley. También tenía la impresión de que los tribunales no siempre desenmascaraban capas cuando los arrestaban. No estaba completamente segura de qué pasaba con eso. Parecía algo sobre lo que preguntarle a Lisa.
Para cuando mi padre había bajado las escaleras, había resuelto tratar de mantener mis mentiras lo más cerca posible de la verdad. Sería más fácil mantener todo en orden de esa manera. Eso, y odiaba mentirle a mi papá.
Mi papá se había cambiado la camisa de vestir y los pantalones de color caqui, en una camiseta y jeans. Me revolvió el pelo y luego se hizo cargo de la última parte de la cocina. Me senté en la mesa para poder hablar con él.
“Entonces, ¿qué está pasando?”, Preguntó.
Me encogí de hombros. Odiaba sentirme así de tensa cerca de mi papá. Nunca me había molestado acerca del acoso, así que siempre había sido capaz de volver a casa y dejar caer mi guardia. No podía hacer eso ahora, porque estaba que él se enterara de mis faltas a clase en cualquier momento, y mis nuevos ‘amigos’ trajeron un montón de secretos y mentiras a la mezcla también. Me sentí como si estuviera al borde de una pérdida de confianza terminal. Un error o una sola llamada telefónica preocupada de la escuela, y mi padre probablemente enloquecería, y las cosas no serían las mismas entre nosotros por mucho tiempo.
“¿Me dirás sus nombres?”, Preguntó. Puso la comida en platos y la llevó a la mesa.
“Brian, Lisa, Alec, Rachel”, confesé, “Son agradables. Me llevo bien con la mayoría de ellos.”
“¿Dónde los conociste? ¿Colegio?”
Negué con la cabeza,” quería alejarme de la escuela por un tiempo, así que tomé un autobús al centro de la ciudad para tomar un descanso. Me encontré con ellos en la biblioteca.” Verdades parciales. Realmente no se podía tomar un autobús hacia el centro de la ciudad y viceversa durante el almuerzo; lo había intentado cuando estaba evitando al trío, pero dudaba que mi padre lo investigara. Sin embargo, técnicamente me cruce con los Undersiders en la biblioteca.
“¿Van a la biblioteca a la hora del almuerzo? ¿Cómo son?”
“Brian es genial. Él es con quien he hablado más.”
“Un chico, ¿eh?” Mi papá movió las cejas hacia mí.
“¡Papá, detente! No es así”, protesté. Dudaba que Brian tuviera el más mínimo interés en mí, sobre todo porque tenía dos o tres años menos que él. Además, bueno, yo era yo. Opté por no mencionar la diferencia de edad a mi padre.
Cambiando el tema, dije, “Lisa es agradable también. Realmente inteligente, aunque no he hablado tanto con ella. Es agradable poder salir con otra chica de nuevo, incluso si ella es muy diferente de mí.”
“Si ella es inteligente, no puede ser tan diferente de ti.”
Podría haberme pateado a mí misma. No podría explicar que ella era una de los malos, mientras que yo era una aspirante a superhéroe, o exactamente cómo era ‘inteligente’. Me había arrinconado en un lugar donde no tenía una respuesta preparada, y tenía que evitar hacer eso. Buscando una respuesta, le dije: “Solo es un año mayor que yo, y ya se graduó de la escuela secundaria”. Esa era la verdad. Ella hizo trampa, pero técnicamente se graduó.
Mi papá sonrió, “Impresionante. Dime que son excelentes estudiantes que pueden servir como buenos modelos para ti “.
Podría haberme atragantado. ¿Buenos modelos de conducta? ¿Ellos? Mantuve mi compostura y me limité a sonreír y sacudir la cabeza, “Lo siento”.
“Una pena. ¿Qué hay de los demás?”
“Alec es el más joven, creo. Un poco difícil de conectar con él. Es un artista increíble, por lo que he visto, pero realmente no lo veo dibujar. Parece algo difícil hacer que se interese o se involucre en algo. Siempre se ve aburrido.” Cuando dije las palabras en voz alta, me di cuenta de que no eran exactamente ciertas. Las dos veces que había visto a Alec reaccionar ante algo había sido cuando le había gastado su pequeña broma a Brian, haciéndolo tropezar, y después de que Perra y yo estuviéramos peleando. Un toque de regodeo en su personalidad, tal vez.
“¿Y la última? ¿Rita? ¿Rachel?”
“Sí, Rachel. No me llevo bien con ella. No me agrada.”
Mi padre asintió, pero no dijo nada. Esperaba a medias la frase parental típica de ‘tal vez si tratas de mostrar interés por las cosas que le gustan’ o algún otro consejo tonto. Mi padre no me hizo eso, solo tomó otro trozo de chuleta de cerdo.
Elaboré un poco, para llenar el silencio, “Ella quiere las cosas a su manera, y cuando no lo consigue, se vuelve cruel. No sé. Ya tengo suficiente de eso en la escuela, ¿sabes?”
“Lo sé”, dijo mi padre. Fue un buen pie para que él me preguntara sobre lo que estaba pasando en la escuela, pero él no lo usó. Se mantuvo callado.
Me sentí inmensamente agradecida en ese momento. Mi papá estaba respetando los límites que yo había establecido, no presionando, no buscando más. Hizo esta conversación mucho más fácil de lo que podría haber sido, y sabía que no podía ser tan fácil para él.
Sentí que le debía algo por eso. Suspirando, admití, “Como, en la escuela. ¿La gente, eh, que me está haciendo pasar un mal rato? Como que me arrinconaron todos, el lunes. Solo, ya sabes, turnándose para insultarme. Es por eso que necesitaba alejarme y me fui al centro.” Me sentí avergonzado al decirlo, porque era lo suficientemente humillante vivirlo como para tener que contarlo, y porque se sentía tan desconectado del resto de la conversación. Pero si no lo decía en ese momento, no creo que hubiera podido.
Mi padre se quedó quieto. Pude ver cómo se componía y elegía sus palabras antes de preguntar: “¿No hay que disminuir lo mucho que apesta ser humillado así, pero no hicieron nada más?”
Levanté las cejas en interrogación mientras masticaba. Lo hicieron, más o menos, pero no pude decir ‘Usaron la muerte de mamá para joderme la cabeza’ sin tener que explicar lo de Emma.
“¿Algo como lo que pasó en enero?”, Preguntó.
Bajé los ojos a mi plato, luego sacudí la cabeza. Después de unos momentos, dije: “No. Enero fue una cosa de una vez. Desde entonces, han hecho ‘’bromas’ más pequeñas, me han molestado, pero no han repetido las actuaciones en ese frente.” Hice citas con mis dedos mientras decía ‘bromas’.
“Está bien”, dijo mi padre, en voz baja, “Es un alivio saber”.
No tenía ganas de compartir más. Uno pensaría que me sentiría mejor, después de abrirme, pero no lo hice. Me sentí frustrada, enojada, incómoda. Fue un recordatorio de que no podía tener una conversación real con mi padre como solía hacerlo. Más que nada, me sentí culpable. Parte de la culpabilidad se debía a que aparentemente había dejado que mi padre pensara que cada vez que me intimidaban, era como había sido ese día, hace casi cuatro meses, cuando las cosas habían empeorado. Apuñale un poco de grasa con mi tenedor.”
“¿Cuándo ibas a salir?”, Preguntó mi papá. Eché un vistazo al reloj digital en la estufa y noté la hora.
Me alegré por la excusa para escapar, “¿Ahora? ¿Está bien eso? No tardaré mucho.”
“¿Te encontrarás con tus amigos?”, Preguntó.
“Solo voy a ver a Lisa para tomar un café y conversar, lejos del resto del grupo”, le dije mientras me ponía de pie y movía mi plato al fregadero. La mentira fue más pesada en mi conciencia después de la conversación abierta que acababa de tener con él.
“Toma, espera”, dijo. Se levantó y buscó en su bolsillo su billetera. Me dio uno de diez, “Para el café. Lo siento, no tengo más. ¿Qué te diviertas?”
Lo abracé, sintiéndome dolorosamente culpable, luego me dirigí a la puerta de atrás para ponerme los zapatos. Estaba abriendo la puerta cuando apenas lo escuché decir, “Gracias.”
“Te quiero papa.”
“Yo también te quiero. Cuídate.”
Cerré la puerta, agarré la bolsa de gimnasia que había escondido debajo de los escalones de atrás y me dirigí a la casa en un trote ligero. Mantuve la bolsa de gimnasia baja para que mi papá no me viera llevándola.
Tomé la misma ruta general que tomé en mis carreras matutinas, en dirección este, hacia la bahía. Esta vez, sin embargo, en lugar de girar hacia el Paseo Marítimo, me dirigí al sur.
En su apogeo, cada pulgada de la ciudad había sido una metrópolis bulliciosa. Los barcos iban y venían a todas horas, los trenes llegaban para entregar los bienes que se enviarían al extranjero y la ciudad estaba repleta de gente. El extremo norte de la bahía, especialmente el área cercana al agua, estaba dedicado completamente a la industria. Barcos, almacenes, fábricas, ferrocarriles y hogares para todos los que se dedicaban a esos trabajos. También tenías al ferry atravesando la propia bahía.
El ferry era el proyecto particular de mi padre. Aparentemente, fue una de las primeras cosas que se fueron cuando la importación / exportación se secó. Sin el ferry, los Muelles se habían desconectado del resto de la ciudad, a menos que estuvieras dispuesto a conducir por media hora más o menos. Mi padre sostenía la opinión de que la falta de ese medio de transporte hacia el resto de la ciudad era la razón por la cual los Muelles se habían convertido en lo que eran hoy. Creía que, si el ferry comenzaba a funcionar nuevamente, se crearían puestos de trabajo, las personas en los vecindarios de bajos ingresos tendrían más acceso al resto de la ciudad, y la dinámica de clase baja o clase alta, sin clase media, de Brockton Bay se suavizaría.
Así que, cuando había estado tratando de pensar en un lugar que era bastante privado pero fácil de encontrar, pensé en el ferry. Probablemente podría agradecerle a mi papá por la idea.
Me acerqué a la estación y encontré un baño en desuso para cambiarme al traje.
El edificio y el ferry en sí estaban bien cuidados, al menos en el exterior, que fue una de las razones por las que mi padre pensó que le costaría muy poco hacer que las cosas funcionaran nuevamente. Aun así, ese no era el problema de la ciudad. No querían proporcionar a los adictos y los pandilleros un acceso fácil al resto de la ciudad, mientras pagaban por brindar el servicio, por la mera esperanza de _tal vez _obtener mejoras para el futuro. Por lo tanto, la ciudad mantuvo la estación y el ferry muy bonitos para cualquier turista que se alejara lo suficiente al sur del Paseo Marítimo y mantenía eternos carteles de ‘temporalmente fuera de servicio’ y ‘muy pronto en todo el edificio y en los folletos. Aparte de los reemplazos regulares para mantenerlos como nuevos, los carteles no se habían eliminado en casi una década.
Ignoré las puertas que daban al interior de la estación y, en su lugar, me dirigí hacia el patio exterior que daba a la bahía. Había algunos paneles grandes de vidrio para romper el viento, y mesas de piedra y bancos para aquellos que quieran sentarse a comer. Fue uno de los mejores puntos de vista para ver el Cuartel General del Protectorado[3] en todo su esplendor. El cuartel era una serie de arcos y agujas montados en una plataforma petrolera renovada. Incluso la plataforma sobre la que se construyó era hermosa, con bordes duros y líneas de barrido. Todo estaba iluminado por focos polarizados y contra una tenue corona de colores cambiantes, como la aurora boreal atrapada en forma de burbuja de jabón. Un campo de fuerza, siempre encendido, protegiendo a las personas que vigilaban Brockton Bay.
Cuartel General del Protectorado
“No estaba seguro si aparecerías”, una voz masculina rompió el silencio.
Me volví para mirar Armsmaster, “Lo siento. Tuve que colgar a tu recepcionista. Llamo la vida real.”
Parecía de alguna manera diferente a la primera vez que lo conocí. Sus labios estaban en una línea dura, sus pies más separados. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho con la alabarda en una mano, el palo apoyado contra su hombro. Transmitía una actitud tan diferente que momentáneamente me pregunté si era la misma persona bajo el traje.
“Tengo que pedir un favor”.
[1] Aleph, es la “A” en el alfabeto hebreo.
[2] Haywire: Caótico, loco o fuera de control. Normalmente referido a equipos electrónicos o electricos.
[3] PHQ: Creo ya lo mencioné antes, el Protectorate Headquarters.

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2018.03.22 02:03 master_x_2k Insinuación III

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_____________________Insinuación III______________________

No tuve tiempo para contemplar el mensaje que recibí de Tattletale. Sonó la campana y tuve que apresurarme para cerrar sesión y apagar la PC antes de dirigirme a mi próxima clase. Mientras recogía mis cosas, me di cuenta de que había estado tan absorta investigando sobre los villanos que había conocido la noche anterior y en el mensaje de Tattletale de que había olvidado preocuparme por meterme en problemas por faltar a la clase. Sentí una especie de resignación cuando me di cuenta de que tendría que enfrentar las consecuencias más tarde en el día, de todos modos.
Madison ya estaba en su asiento cuando llegué al salón de clases. Ella tenía un par de chicas agachadas a cada lado de su escritorio, y las tres rompieron a reír al verme. Perras.
Mi asiento preferido era el extremo derecho, primera fila, el más cercano a la puerta. La hora del almuerzo e inmediatamente después de la escuela era cuando el trío tendía ponérmelo más difícil, así que traté de sentarme lo más cerca posible de la puerta, para un escape rápido. Vi un charco de jugo de naranja en el asiento, con la botella de plástico vacía debajo de la silla. Madison iba por un dos por uno. Fue tanto una “travesura” como un recordatorio de cómo me rociaron con jugo y refrescos el viernes pasado. Irritada, evité mirar a Madison y tomé un asiento vacío unas pocas filas atrás.
El Sr. Gladly entró en la habitación, era bajo y lo suficientemente joven que casi podrías confundirlo con otro estudiante de secundaria. Tardó unos minutos en comenzar la clase, y de inmediato nos ordenó dividirnos en grupos de cuatro para compartir nuestra tarea con los demás y prepararnos para compartirla con el resto de la clase. El grupo que tuviera más para contribuir ganaría el premio que había mencionado el viernes, golosina de la máquina expendedora.
Eran cosas como estas las que hacían que el Sr. Gladly fuera el profesor que menos me agradaba. Me dio la impresión de que se sorprendería al saber que no le agradaba a alguien, pero eso era solo una razón más para mi desagrado. No creo que haya comprendido por qué a la gente podría no gustarle, o qué tan miserable era el trabajo en grupo cuando no te identificabas con ninguno de los grupos o camarillas de la escuela. Se imaginó que a la gente le gustaba trabajar en grupo porque les permitía hablar y pasar el rato con sus amigos en clase.
Mientras la clase se distribuía, pensé que en evitar quedarme como una perdedora sin ningún grupo al que unirme y sacarme algo más de encima. Me acerqué al escritorio en el frente del salón.
“¿Señor Gladly?”
“Llámame Sr. G. El Sr. Gladly es mi papá”, me informó con una especie de severidad fingida.
“Lo siento, eh, Sr. G. Necesito un nuevo libro de texto”.
Me miro curioso, “¿Qué le pasó a tu viejo libro?”
Empapado con jugo de uva por un trío de arpías. “Lo perdí”, mentí.
“Los libros de texto de reemplazo cuestan treinta y cinco dólares. No lo espero ahora, pero … ”
“Se lo traeré para el final de semana”, terminé por él.
Me entregó un libro de texto, y miré por encima de la habitación antes de unirme al único grupo con espacio para otro más: Sparky y Greg. Habíamos estado en grupo varias veces antes, como las sobras cuando todos los amigos y camarillas se habían unido.
Sparky aparentemente había conseguido su apodo cuando un maestro de tercer grado lo uso de forma irónico, y se había pegado, hasta el punto en que dudaba que nadie, excepto su propia madre, supiera siquiera su verdadero nombre. Era un baterista, de pelo largo, y estaba tan desconectado de la realidad que podías dejar de hablar en medio de una oración y no se daría cuenta. Simplemente pasaba por la vida aturdido, presumiblemente hasta que podio hacer lo suyo, que era su banda.
Greg era todo lo contrario. Era más inteligente que el promedio, pero tenía una manera de decir cada pensamiento que se le venía a la cabeza: su pensamiento no tenía frenos. O dirección. Hubiera sido más fácil estar en un grupo solo con Sparky y esencialmente hacer el trabajo por mí misma de lo que sería trabajar con Greg.
Saqué mi parte de la tarea de mi nueva mochila. El Sr. Gladly nos había pedido que ideáramos una lista de formas en que las capas habían influido en la sociedad. Entre los varios pasos de mi preparación para mi primera noche de disfraz, me había tomado el tiempo para arreglar mi proyecto de arte y había presentado una lista bastante completa para la tarea del Sr. Gladly. Incluso había usado recortes de periódicos y revistas para apoyar mis puntos. Me sentí muy bien al respecto.
“No hice mucho,” dijo Greg, “me distraje con este nuevo juego que recibí, es realmente muy bueno, se llama Space Opera, ¿lo has jugado?”
Un minuto después todavía estaba hablando sobre el mismo tema, a pesar de que no le estaba prestando atención o dándole ningún comentario sobre lo que estaba diciendo, “… tienes que entender que es un género, y es uno en el que realmente me he metido últimamente, desde que comencé a ver este anime llamado – ¡Oh, oye, Julia! “. Greg se separó de su monólogo para saludar con suficiente energía y emoción que me sentí un poco avergonzada solo estar sentada a su lado. Me volví en mi asiento para ver a uno de los amigos de Madison entrar tarde.
“¿Puedo estar en el grupo de Madison?”, Preguntó Julia al Sr. Gladly.
“Eso no sería justo. El grupo de Greg solo tiene tres personas. Ayúdalos “, dijo el Sr. Gladly.
Julia caminó hacia donde estábamos sentados e hizo una mueca. Solo lo suficientemente alto para que lo oigamos, ella murmuró algo disgustada, “Ew”. Sentí casi lo mismo de que ella se uniera a nosotros.
Fue cuesta abajo desde allí. El grupo de Madison se movió, así que las cuatro estaban sentadas al lado de nuestro grupo, lo que permitió que Julia hablara con ellas mientras aún estaba sentada con nosotros. La presencia de todas las chicas populares y atractivas en la clase solo puso a Greg más nervioso, y comenzó a tratar de insertarse en su conversación, solo para ser ignorado. Fue embarazoso verlo.
“Greg”, le dije, tratando de distraerlo del otro grupo, “Esto es lo que hice durante el fin de semana. ¿Qué piensas?”
Le entregué el trabajo que había hecho. Para su crédito, le dio una lectura seria.
“Esto es realmente bueno, Taylor”, dijo, cuando terminó.
“Déjame ver”, dijo Julia. Antes de que pudiera detenerlo, Greg obedientemente le entregó mi trabajo. La vi mirar por encima y luego la arrojó a la mesa de Madison. Hubo algunas risas.
“Devuélvemelo”, dije.
“¿Devolver qué?”, ​​Dijo Julia.
“Madison”, le dije, ignorando a Julia, “Devuélvemelo”.
Madison, linda y pequeña y objetivo del amor de la mitad de los chicos de nuestro grado, se volteó y logró una mirada y tono combinados de tal condescendencia que un hombre adulto se estremecería, “Nadie te está hablando, Taylor”.
Eso fue todo. A menos que corriera hacia el maestro y me quejara, no iba a recuperar mi trabajo, y cualquiera que considerara esa opción claramente nunca ha estado en la escuela secundaria. Greg miró entre las chicas y yo con una especie de pánico antes de caer en un ataque de disculpas. Sparky tenía la cabeza apoyada en el escritorio, ya sea dormido o cerca ello, y me quedé furiosa. Hice un intento de tratar de salvar las cosas, pero hacer que Greg se concentrara era imposible, ya que constantemente trataba de disculparse e hizo intentos pateticos para convencer al otro grupo de que devolviera mi trabajo. Se nos acabó el tiempo y el Sr. Gladly eligió a personas de cada grupo para ponerse de pie y exponer lo que se les había ocurrido.
Suspiré cuando el Sr. Gladly eligió a Greg para que hiciera la presentación de nuestro grupo, y me vi obligado a mirar a Greg frustrarlo lo suficiente como para que el Sr. Gladly le pidiera que se sentara antes de que terminara. Greg era uno de esos niños que siempre pensé que los maestros gritaban por dentro cuando levantaban la mano en clase. El tipo de niño que se tomaba el doble de tiempo para responder que cualquier otra persona, y a menudo era medio incorrecto o tan fuera de tema que descarrilaba la discusión. No me podía imaginar lo que poseía el Sr. Gladly para elegir a Greg para hacer la presentación de nuestro grupo.
Lo que empeoró las cosas fue que luego pude ver a Madison relatar mi impresionante lista de formas en que las capas habían cambiado el mundo. Ella usó casi todos mis puntos; la moda, la economía, los Tinkers y el boom tecnológico, el hecho de que las películas, la televisión y las revistas habían sido modificadas para acomodar a las capas celebres, y así sucesivamente. Aun así, se equivocó al explicar cómo habían cambiado a las fuerzas de la ley. Mi idea había sido que con capas calificadas para que aliviaran la carga de trabajo y se encargaran de la mayoría de las crisis de alto perfil, las fuerzas del orden de todo tipo podían entrenar y expandir sus habilidades, lo que las hacía más inteligentes y versátiles. Madison simplemente lo hizo sonar como si tuvieran muchos días de vacaciones.
El Sr. Gladly nombró a otro grupo como los ganadores, en virtud de la gran cantidad de cosas que se les habían ocurrido, aunque insistió en que la calidad del trabajo de Madison era lo suficientemente buena para contar. A partir de ahí, pasó a su lección.
Estaba que ardía y apenas podía concentrarme en la lección, ya que mi poder crepitaba y atraía mi atención desde la periferia de mi conciencia, haciéndome muy consciente de cada bicho dentro de área de 160 metros[1].
Podía desconectarlo, pero la concentración extra que tomó, junto con la ira que sentía hacia Madison y el Sr. Gladly, me distraía lo suficiente como para no poder concentrarme en la lección. Seguí el ejemplo de Sparky y puse mi cabeza sobre el escritorio. Como estaba exhausta por la actividad de la noche anterior, era todo lo que podía hacer para no quedarme dormida. Aun así, pasar la clase medio dormida hizo que pasara más rápido. Me sobresalté cuando sonó la campana.
Cuando todos recogieron sus cosas y comenzaron a salir, el Sr. Gladly se me acercó y dijo en voz baja: “Me gustaría que te quedes unos minutos, por favor”.
Solo asentí y guardé mis libros, luego esperé a que el maestro terminara de negociar dónde encontrarse a los ganadores del concurso de la clase para poder darle sus premios.
Cuando éramos solo yo y el Sr. Gladly en el aula, se aclaró la garganta y luego me dijo: “No soy estúpido, ¿sabes?”.
“Está bien”, respondí, insegura de cómo responder.
“Tengo una idea de lo que sucede en mi clase. No sé exactamente quién, pero sé que algunas personas te están haciendo pasar un mal momento “.
“Claro”, dije.
“Vi el desastre que quedo en tu asiento habitual hoy. Recuerdo hace unas semanas cuando pusieron pegamento en tu escritorio y silla. También hubo un incidente que sucedió a comienzos de año. Todos tus profesores tuvieron una reunión sobre eso “.
No pude mirarlo a los ojos cuando trajo el último evento. Me miré los pies.
“¿Y supongo que hay más de lo que no sé?”
“Sí”, dije, aun mirando hacia abajo. Fue difícil explicar cómo me sentía acerca de esta conversación. Me alegré, creo, de que alguien lo hubiera mencionado, pero me molestó que ese alguien fuera el Sr. Gladly. También me sentí avergonzada, como si me hubiera chocado con una puerta y alguien estuviera esforzándose demasiado para asegurarse de que estuviera bien.
“Te pregunté después del incidente del pegamento. Te lo vuelvo a preguntar. ¿Estarías dispuesta a ir a la oficina conmigo, a hablar con el director y el subdirector?
Después de unos momentos de consideración, levanté la vista y le pregunté: “¿Qué pasaría?”
“Tendríamos una discusión sobre lo que ha estado sucediendo. Tu nombrarías a la persona o personas que consideras responsables, y cada una de ellas sería llamada para hablar con el director, a su vez “.
“¿Y serían expulsadas?”, Pregunté, aunque ya sabía la respuesta.
El Sr. Gladly negó con la cabeza, “Si hubiera pruebas suficientes, serían suspendidas por varios días, a menos que hayan hecho algo muy serio. Ofensas adicionales podrían llevar a suspensiones o expulsiones más largas “.
Solté una risita triste, sintiendo que la frustración crecía, “Genial. Entonces, tal vez se pierdan unos días de escuela, y solo si puedo probar que estaban detrás de todo … y si son suspendidas o no, se sienten cien por ciento justificadas en cualquier cosa que le hagan a la soplona para vengarse “.
“Si quieres que las cosas mejoren, Taylor, tienes que empezar en algún lado”.
“Ese no es un punto de partida. Me estaría disparando en el pie “, le dije, tirando de mi bolso sobre mi hombro. Cuando él no respondió de inmediato, salí del aula.
Emma, ​​Madison, Sophia y media docena de otras chicas estaban de pie en el pasillo, esperándome.
[1] La distancia que usa Taylor es una decima de milla, lo que equivale a 176 yardas o 160 metros.

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2017.08.28 08:49 albedrio «Muchos se han reído de lo que les he enseñado de ética, educación para la ciudadanía o filosofía. Te dicen que es mentira. Es parte del adoctrinamiento de la madraza, la mezquita o de casa. Eso no convierte a nadie en terrorista, pero les blinda.

«Antes de ser detenida, la chica que declaró en la Audiencia Nacional hacía como muchas. Se montaba en el tren tapada, se cambiaba de ropa en el lavabo y se iba bien lejos para salir como le pedía el cuerpo, porque son adolescentes». Lo explica un profesor que conoció bien a esa muchacha de Terrassa que, con sólo 19 años, fue arrestada en abril por difundir propaganda de Estado Islámico para captar a otras mujeres. «De repente dejé de verla», recuerda el maestro, «y la siguiente vez que la vi iba tapada hasta las cejas. Tenía 15 o 16 años. Al ver mi cara, me dijo bromeando: 'No te creas que llevo una bomba dentro'».En su entorno, pasó inadvertido que la joven se dedicara al proselitismo yihadista. Tampoco hubo indicios que revelaran la veloz radicalización de la célula de Ripoll, con tres menores en su seno. «No estaban fuera de la sociedad. Es lo que ocurría con chicos como los que atentaron en la sala Bataclan, pero en Ripoll nos falta algo por saber», afirma Jordi Moreras, antropólogo de la Universitat Rovira i Virgili, «¿cómo podía ser tan grande su rabia para hacer el mayor atentado yihadista en Cataluña? Nos demuestra que los procesos de radicalización no tienen sólo que ver con la marginación o los barrios periféricos».Los Mossos d'Esquadra pusieron en marcha un protocolo para que los profesores alertaran de si un alumno se radicaliza. Aún no se conocen los datos del curso pasado. «Ver lo obvio es fácil, pero darse cuenta de lo que hay debajo es mucho más complicado. Tenemos mucha población y somos pocos profesores», comenta una maestra de un instituto de un barrio deprimido a pocos kilómetros de Barcelona. En su centro alertaron a la Policía del riesgo de que dos chavales, con una situación vulnerable, «fueran víctimas de discursos radicales». Se les puso bajo un seguimiento discreto. Los Mossos descartaron uno de los casos.«Me ha pasado mucho que me digan que no sé nada del islam, porque no soy musulmán, cuando su acercamiento a la religión es pobre», manifiesta otro profesor que ha estrechado contacto con jóvenes musulmanes fuera de clase. «Con ese poso, es fácil que alguno mire internet y aprenda cuatro locuras, o que algún miserable les convenza porque no tienen casi nada. Sí tienen mucho deseo de identidad y de orgullo. Cuando se han sentido muchas veces humillados, es una forma de reivindicarse», añade.Lo que es patente para los educadores donde predomina un alto porcentaje de magrebíes es la miseria de las familias, las bajas expectativas con los estudios o la segregación en los colegios, con centros sin apenas hijos de inmigrantes y otros, llenos.«Los chicos musulmanes que viven en ciertos barrios encuentran muchas carencias. Les cuesta encontrar trabajo y vivienda, aparte de las dificultades para estudiar», recalca Enric Canet, del Casal dels Infants. Surgido en el multicultural Raval de Barcelona, el colectivo de atención a la infancia piensa que el trabajo hecho en el barrio con entidades de inmigrantes y servicios sociales ha sido una vacuna contra el radicalismo.Los maestros consultados no ocultan su impotencia ante los obstáculos para que la enseñanza resulte exitosa. «Es muy difícil, porque los recursos son mínimos, y tenemos suerte porque una ONG nos da 11.000 euros. Sin ellos, sería imposible que nos pagaran excursiones y libros», reconoce la jefa de estudios de una escuela primaria próxima a la capital, con casi un 90% de alumnos con padres mayoritariamente magrebíes y de pocos ingresos. «La mayor dificultad es con las familias. Hay pocas con las que hablar de tú a tú, surgen malentendidos... Su participación es muy baja. Nos gustaría hacer programas para que las mujeres salgan de casa, mejoraran el idioma y pudieran trabajar, pero es complicadísimo. Hay quienes viven todos en una habitación y no tienen para pagar. Así, la educación es secundaria, y hay niños que son brillantes, pero cuando crezcan y necesiten un ordenador, no podrán tenerlo», expone la maestra, que reclama más apoyo de la administración contra esos impedimentos que, como atestigua, les obliga a hacer «de mediadoras y psicólogas, además de profesoras».En su caso, también disponen de un mosso «de referencia» por si observaran indicios de radicalismo, aun en edades tan tempranas. «Ojalá no nos toque denunciar nunca. Son niños a los que se coge cariño. No nos dejaríamos de preguntar qué hemos hecho mal», admite.«Si un chico se radicaliza, ¿qué alarmas puede despertar si sus padres tienen interiorizada una vida muy anacrónica a nuestros ojos?», se pregunta un profesor, que percibe que la «presión» por mantener las tradiciones puede ser grande sobre la juventud: «Muchos se han reído de lo que les he enseñado de ética, educación para la ciudadanía o filosofía. Te dicen que es mentira. Es parte del adoctrinamiento de la madraza, la mezquita o de casa. Eso no convierte a nadie en terrorista, pero les blinda. A su vez, ¿cómo no van a pensar que lo que les enseñamos sobre los derechos humanos, la fraternidad o la libertad es hipócrita si se contradice con su experiencia?».«Muchas veces te encuentras con la frustración de estos jóvenes, porque perciben que hay cosas que les son inalcanzables», señalan educadores consultados. «Puede ser un chico que se ha integrado muy bien, pero es marroquí a ojos de todo el mundo en primera instancia y eso puede ser paralizante», agregan.«Lo principal es entender que no somos una segunda generación, sino que somos hijos e hijas de aquí, y debemos tener las mismas oportunidades. Tenemos jóvenes muy preparados pero, si para cualquiera es complicado encontrar trabajo, siendo musulmán lo es mucho más», opina Cheima El Jebary, coordinadora de Joventut Multicultural Musulmana.
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2014.10.03 18:34 chejofan Lo que he aprendido de Finlandia

Muy buenas... Me llamo Javier Guijarro. Soy profesor de secundaria, en un instituto de la Región de Murcia. Desde que comencé en este trabajo siempre me he sentido triste y dolido por la situación de nuestra escuela. Me inigna profundamente lo politizado que está el tema escolar. Es vergonzoso que cada gobierno que llegue cambie las leyes educativas, sobre todo cuando estos cambios sólo son cosméticos, y responden a sectarismo. Nuestro sistema educativo requiere de una reforma profunda, que no esté ideada por los grandes "cerebros" que no saben nada de la realidad de la escuela. En mi corta carrera como profesor he pasado de oir cosas cómo "¿Para qué voy a estudiar, si cuando cumpla los 16 me voy a salir del instituto y voy a ganar más que tú?"(palabras textuales) al desánimo de ver a chavales que no ven ninguna esperanza para su futuro. Los políticos nos vendieron la moto de que éramos un gran país, cuando toda nuestra riqueza se basaba en la burbuja inmobiliaria, que una vez pinchada nos ha arrastrado a todos.He callado mucho tiempo, y me he resignado ante la degradación que han sufrido nuestras escuelas, primero con Zapatero, y, sobre todo, con ese impresentable ministro "educativo" llamado Wert. He visto como se ha recortado plantilla, se nos aumentado las horas, y el número de alumnos por aula. No me quejo por mí, sino especialmete por los chavales, que no pueden ser atendidos como es debido, sobre todos aquellos con dificultades. La eduación pública debería permitir la igualdad de oportunidades, pero, hoy por hoy, es una quimera. Nuestro Gobierno apuesta descaradamente por la escuela privada (El propio concepto de enseñanza concertada es un contrasentido). Las aulas masificadas imposibilitan atender adecuadamente a nadie. Me siento impotente ante esos pequeños de apenas 12 años, que ya parecen condenados de por vida, por haber tenido la mala noticia de nacer en una familia desestructurada, y para los cuales nuestro sistema no tiene otra respuesta que pretender que hagan lo mismo que los de familias acomodadas y cultivadas. Lo cual conlleva a que el equivalente cultural y educativo a la brecha entre ricos y pobres también se vaya abriendo hasta lo isoportable. Así que caminamos hacia una sociedad en que la gente con recursos irá a las mejores escuelas (odiosos rankings) y podrá permitirse pagar una universidad privada y todos los másteres que les vengan en ganas, mientras que los pobres, tendrán suficiente con intentar sobrevivir, y si son lo suficientemente esforzados y heróicos, terminarán la secunadaria para desubrir que probablemente no haya plazos en la carrera que les interesa, e incluso se las verán negras para pagarse matrícula, estancia, libros, etc. Consecuencia: los ricos estudiarán, los pobres no. Quiero que esto cambie. Sobre todo desde que he estado casi un mes en Finlandia como observador, gracias a un programa de la UE. Como sabréis Finlandia es uno de los paises con mejor sistema educativo, creo que en el informe PISA aparecía el segundo, tras Corea del Sur. Y creo que estas son algunas claves de su éxito: - Se hace hincapié en la educación primaria, cuando el cerebro es más plástico. De forma que la capacidad de comprensión está desarrollada en todos los alumnos. Los mejores maestros se ocupan de los casos más difíciles. La consigna, es no se deja caer a ningún alumno. El que un alumno fracase se considera responsabilidad del sistema. En la práctica ningún alumno se queda en el camino. - Como consecuencia de esto, todos los alumnos llegan a la secundaria básica con las caocidades mínimas desarrolladas. El porcentaje de abandono es del casi 0%. Una profesora de la ESO me comento que en los últimos 10 años, cinco alumnos habian abandonados. Creo que puedo estimar sin mucho error que por cada abandono en Finlandia hay 300 en España. - La formación profesional está muy desarrollada. Para cualquier trabajo se exige, ya sea construcción, metalurgia, cría de caballos, etc. - Sorprendentemete el curriculum es mucho más reducido que el nuestro. El ambiente de clase es relajado, y la relación entre profesores y alumnos es natural y cordial. Nada que ver con los alumnos asalvajados profes quemados que veo todos los días en mi instituto. - El contenido tiene que ver con sus vidas cotidianas. En biología se le enseña a conocer y valorar su medio ambiente. El Finés se le enseña a expresarse bien y se le despierta el amor por la lectura. La Física es sobre todo experimental. El ingles se enseña como medio de expresión, y no como medio de tortura con sus verbos irreguales y condicionales de distinto tipo. - Toda la enseñanza es gratuita, desde primaria hasta la universidad. Ninguna familia debe pagar nada, lo que incluye material, transporte, comida. Pero es que igualmente es gratuita la Universidad. - Apenas hay burocracia. Cada año sufro más esa papelitis tan típicamente nuestra que nos obliga a rellenar astronómicas cantidades de papel. Por ejemplo, por cada alumno que susoende debo rellenar 5 folios justificando por que lo he hecho. Si suspenden 15, eso equivale a 75 páginas ¡en un curso!. - El sistema es flexible y el profesor tiene la capacidad de adaptarlo a las circunstancias. Si algo no funciona, se cambia. Eso aquí es impensable, porque todo absolutamente todo, esta regulado y no podemos salirnos de un ápice de las normas, aunque eso nos condene a nosotros, y sobre todos a los alumnos. - No hay inspectores de educación. Se confía en el profesor, y no se sospecha de él. Cuando aquí nos visita uno, nos sentimos como los polis de las pelis cuando vienen los de asuntos internos.
Podría decirse que en resumen, el finlandes es un sistema: - Mas justo - Verdaderamente universal - Mas eficiente: los alumnos trabajando igual o incluso menos aprenden más - Mas ligero. A nosotros nos sobran consejeros, viceconsejeros, viceviceconsejeros, asesores, asesores de asesores. Toda esta gente ocupa cargos carísimos que pagamos todos por no hacer nada, y para justificar sus altos ingresos, no se le ocurren más que estupideces, que nos vuelven locos a nosotros y a los chicos. Además, la gente que en España legisla sobre educación, no tiene ni idea de como funciona una clase. - Agradable: Los alumnos son felices aprendiendo y los profes enseñando. - Igualitario: Lo que más me ha gustado de la sociedad finlandesa es lo igualitaria que es. Básicamente no hay ricos, ni pobres... Toda la población pertenece a la clase media, con pequeñas diferencias. Además todo el mundo tiene un aceptable nivel cultural, como muestra el hecho de que cualquier cajera de supermercado te pueda hablar en un más que aceptable inglés. En último término, se trata de sensatez. Finlandia dedica un 8% del PIB, nosotros creo que no llegamos al 5%, y bajando. Es una diferencia importante, pero eso no explica la abismal diferencia. Claro que tenemos que dedicar más dinero a la educación, pero sobre todo hacerlo con mejor criterio. Creo que demasiado tiempo, dinero y esfuerzo se pierde en intermediaros inútiles. De verdad creo que Podemos cambiar esto. La educación es la base de la Sociedad. Una buena educación hace que la sociedad sea más próspera, creativa, feliz, crítica, independiente. Confío en vosotros y quiero formar parte de vuestro proyecto. Nuestro pueblo no se merece lo que le está pasando. Estoy inscrito en vuestro proyecto, y espero asistir a vuestro acto del 18, 19 de Octubre. Contad conmigo Un abrazo.
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